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La fórmula de Sareb para ‘rescatar’ a los pequeños promotores endeudados

A la izquierda, Manuel Gómez Gilabert, director general de Recursos Globales de Sareb; en el centro, Jaime Echegoyen, presidente

Sareb se ha dado cuenta de que, si quiere cumplir su cometido y deshacerse antes de 2027 de todos los activos que le han adjudicado, tiene que poner de su parte. Un 80% de su cartera son créditos, por lo que se está volcando de lleno en ayudar a los promotores a cancelar sus deudas. La vía que tiene para materializar este ‘rescate’ son los Planes de Dinamización de Ventas (PDV), que llevan poco más de un año en marcha y ya han sido utilizados por más de 600 pequeñas promotoras.

La firma está convencida de que tiene en su mano la tabla de salvación para muchos agentes del sector. En palabras del presidente de Sareb, Jaime Echegoyen, “el valor añadido que ofrece Sareb a las empresas de este país son los Planes de Dinamización de Ventas (PDV)”.

Pero, ¿qué son exactamente y a quiénes ayudan? Esta fórmula alternativa es un acuerdo que suscribe Sareb con los deudores que tienen viviendas como garantías de los préstamos pendientes de pago y que sirven para que estos reduzcan (o incluso cancelen) los compromisos financieros que tienen con la compañía. Por tanto, estos planes tienen un potencial beneficiario muy definido: promotores que deban dinero a esta sociedad y que cuenten con inmuebles como colaterales de los préstamos pendientes de pago.

“El objetivo último de los PDV es facilitar la venta de los activos que figuran como avales para que nuestros clientes puedan amortizar la deuda que tienen con nosotros. Es decir, les ayudamos a vender los inmuebles para que puedan reducir parte de sus deudas (o todas) con el dinero que consigan en dichas adjudicaciones”, explica el organismo.

Las estadísticas apuntan a que cientos de pymes promotoras ya se han acogido a esta fórmula. Solo en 2014, más de 670 empresas suscribieron uno de estos planes y consiguieron vender cerca de 8.000 inmuebles (por tanto, los PDV protagonizaron más de la mitad de las ventas totales de Sareb durante todo el ejercicio).

Entre todas las empresas que usaron estos acuerdos bilaterales con la sociedad gestora destacó un perfil concreto: un promotor de tamaño reducido, de ámbito local y que disponía de inmuebles que podían ser vendidos a los compradores finales. De media, esa pyme promotora adjudicó entre 15 y 20 inmuebles a un precio de unos 140.000 euros (por tanto, consiguió entre 2,1 y 2,8 millones) y necesitó un plazo temporal de unos dos meses para completar la operación.

Aunque la mayoría de las operaciones se cerraron con viviendas residenciales, algunas también incluían suelo e inmuebles terciarios (oficinas, locales…), lo que significa que los deudores pueden tener cualquier tipo de activo inmobiliario como aval (no solo viviendas) para acogerse a este ‘rescate’.

Aquellas promotoras que lo hagan tendrán el respaldo comercial de Sareb para dar visibilidad a sus inmuebles y acelerar su venta. “En un principio el escaparate estaba en cada una de las entidades financieras que nos traspasaron sus activos (es decir, eran las cajas de ahorros), aunque ahora contamos con el apoyo de los servicers (las firmas especializadas que se van a encargar de gestionar nuestros activos), como Haya (Bankia), Altamira (Santander) o Servihabitat (Caixabank)", añade.

Qué consigue Sareb a cambio

Esta ayuda que la sociedad brinda a los promotores no es altruista: a Sareb le interesa que los planes de dinamización de ventas cumplan su objetivo.  

“Con ellos evitamos tener que adquirir los inmuebles y que la deuda que tenemos pendiente de cobro se vaya reduciendo. Además, si tenemos en cuenta que el 80% de nuestra cartera es crédito (más de 33.000 millones de euros), es lógico que gran parte de nuestra actividad esté enfocada en cancelar deuda”, añade Sareb.

A cierre del año pasado, el organismo todavía gestionaba cerca de 85.040 préstamos, apenas 5.700 menos que cuando las cajas le traspasaron sus activos en 2012. Y recordemos que debe deshacerse de toda su cartera antes de que acabe 2027.

Por tanto, Sareb ha encontrado en estos planes dinamizadores la sociedad la mejor manera de reducir los créditos que tiene en balance y, como consecuencia, mermar el riesgo inmobiliario que soporta su cartera de activos. Según consta en la memoria de la sociedad de 2014, gracias a esta fórmula consiguió disminuir su riesgo promotor en 1.300 millones de euros.  

Con estas cifras sobre la mesa no es de extrañar que los PDV se hayan convertido en una de las áreas de negocio más importantes para la entidad. De hecho, y si se cumplen las previsiones de este año, esta actividad será la que registre el mayor crecimiento en lo que refiere al volumen de ingresos. Por este concepto la sociedad espera facturar un 40% más que en 2014.