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Las regulaciones a la compra extranjera frenan la burbuja neozelandesa

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Autor: Redacción

Otra burbuja y la misma receta. Nueva Zelanda se ha sumado a la lista de otros gobiernos que han decidido poner fin a la subida de precios en sus mercados inmobiliarios con regulaciones que frenen la inversión especulativa extranjera.

En octubre, por primera vez en seis años, el precio de la vivienda en Auckland, la mayor ciudad del archipiélago austral, cayó, con un retroceso del 0,6%. A nivel nacional, el aumento del precio de la vivienda se moderó hasta el 3,9%, la cota más baja en cinco años, según la empresa de tasación y datos inmobiliarios Quotable Value.

En los últimos 10 años el precio de medio de la vivienda en Auckland casi se ha duplicado, hasta casi los 600.000 euros, un 45% más que la media nacional.

Para frenar la subida de los precios el nuevo gobierno laborista neozelandés ha anunciado que prohibirá la venta de vivienda usada a compradores extranjeros, con la intención de que los compradores de primera vivienda dejen de verse fuera del mercado. El gobierno central recurrirá también a construir más de 100.000 nueva vivienda en los próximos 10 años, otro de las medidas que en todo el mundo quieren poner en marcha ciudades donde la demanda supera con creces el inventario de vivienda, incapaz de ajustarse con la debida rapidez a una urbanización imparable.

La caída de los tipos de interés a nivel global, que también ocurre en Nueva Zelanda, debido al impacto de la crisis económica derivada de 2008, ha añadido un gran presión en mercado inmobiliarios de todo el mundo, especialmente en ciudades con prosperidad económica.

Vancouver y Toronto, en Canadá; Sidney, en Australia, o Singapur han propuesto en marcha medidas similares para contener la compra especuladora de inversores extranjeros en sus mercado inmobiliarios, especialmente ante la entrada de capital chino.