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Un estudio de arquitectura reconvierte esta escuela de música en un edificio de lo más original

Aurora Arquitectos
Aurora Arquitectos
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

El amarillo es un color que ha tenido gran presencia en la cultura popular. Como muestra, un botón: muy pocos no serían capaces de, al menos, tararear la melodía de la famosa canción de The Beatles, Yellow Submarine.

Pero no todas las referencias a este llamativo color son tan amables y nos evocan alegría, sino que, por ejemplo, en España, las tradiciones populares lo han relacionada con la mala suerte, ya que se ha considerado que, durante mucho tiempo, algunos lo han considerado como una representación del azufre y del demonio. Esto ha dado lugar a que existan una serie de supersticiones en torno al amarillo, como la de no vestir de amarillo en un día importante, como para un examen o una entrevista, ya que seguramente te traerá mala suerte; o la de no regalar ropa de este color, ya que, ¡cuidado!, puede ser traer el mal de ojo.

Sean reales o no estas maldiciones, a quien no parece importarle el peligro es al estudio Aurora Arquitectos, dirigido por Antunes y Sofía Couto que fundado en 2010. Y es que ha sido precisamente este el color escogido para un proyecto realizado en la escuela de música Artave, en el pueblo de Caldas da Saúde, Portugal. Una institución que fue fundada en 1989, y que a lo largo de sus tres décadas de historia se ha convertido en un referente en el ámbito de la innovación en la pedagogía musical.

El proyecto se desarrolló para responder a una necesidad del centro, que no era otro que lograr establecer una conexión orgánica entre dos bloques preexistente que en su interior albergaban algunas aulas en los que los estudiantes recibían sus clases. El estudio renovó dos bloques de aulas que se ubicaban uno cerca del otro y mejoró la circulación al agregar una extensión en forma de L, que conecta los dos edificios y crea áreas abiertas para reuniones. “El conjunto original de edificios es confuso, con varias adiciones a lo largo de los años. Esta intervención tiene la intención de separarse y respetar la individualidad de los edificios existentes, retorciéndose para evitarlos. Las ventanas creadas son marcos de las mejores cosas que el entorno tiene para ofrecer: un bosque y una magnolia de flores blancas”, destacan en su web.

De esta forma, la intervención consistió en unir dos bloques de aulas con una extensión. Además, con ella se ha logrado establecer entre ambos volúmenes unas relaciones verticales y horizontales que son el pretexto para crear un espacio de encuentro y relajación para los estudiantes durante los descansos, así como un anfiteatro exterior.

Para diferenciar claramente el nuevo espacio añadido de las estructuras existentes, se decidió apostar por un color brillante para todos los exteriores visibles de la extensión: el amarillo.

Otro elemento que tiene un gran protagonismo es una gran torre de escalera que se proyecta hacia un patio junto a los bloques del aula. Siguiendo los hilos de las escaleras, la estructura sobresale por encima de un anfiteatro de hormigón creado en el patio.

Lo que es seguro es que, tanto si se relaciona este color con la alegría del submarino amarillo, como si se hace con poderes maléficos, el proyecto de Aurora Arquitectos no es precisamente discreto y, sin duda, llamará la atención de todo el mundo.