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Una casa de madera y metal reciclado de bajo coste perdida en el paisaje montañoso de Ecuador

JRG Taller de Arquitectura
JRG Taller de Arquitectura
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

La parroquia de Atahualpa es un interesante lugar ubicado en la parte norcentral tanto de la provincia de Pichincha como del distrito Metropolitano de Quito. Su historia y su exuberante naturaleza hacen de esta zona un lugar especial, del que disfrutar y aprender, pero sin renunciar a la tranquilidad, a solo 80 kilómetros de la bulliciosa capital del país. 

Es en este entorno donde se ha desarrollado un proyecto por JRG Taller de Arquitectura, dirigido por el arquitecto Jorge Ramon Giacometti: la construcción de la Casa Ocal.

Su desarrollo supuso un reto para el estudio tanto por el poco presupuesto con el que se contaba como por las particulares característica orográficas y geográficas del terreno en el que se iba a ubicar.

“Cuando se nos propuso realizar una vivienda de 110 m2 con un presupuesto mínimo en un lugar poco asequible de la serranía ecuatoriana: pensamos en reducir la forma a la más simple, elevarnos sobre pilotes para no irrumpir en la topografía y protegernos de la caída de agua de la pendiente y elaborar toda la estructura más la envolvente en la mínima cantidad de materiales”, recuerda Giacometti.

La construcción se realizó en un tiempo récord, solo cinco meses, algo mucho más sorprendente si tenemos en cuenta el lugar en el que se hizo. Sin embargo, como se puede observar en las imágenes, el proyecto fue realizado sin duda, con muy notable éxito.

La práctica de la arquitectura ecuatoriana utilizó madera de eucalipto y metal reciclado para la estructura a dos aguas. Debido a las dificultades que presentaba la ubicación, los arquitectos decidieron reducir su diseño a las formas más simples y construirlo de manera modular.

Casa Ocal se eleva sobre pilotes para permitir que el agua de lluvia fluya sin obstáculos por la colina debajo de la casa. Los pilotes también permitieron la creación de una planta baja nivelada sin ninguna excavación laboriosa y costosa. Su hastial, es decir,  la parte superior triangular de la pared o muro de un edificio utilizado para disponer las pendientes de la cubierta, que se apoyan en él, da a la pendiente y está formado por un gran porche cubierto que enmarca las vistas a las montañas.

Las vigas están hechas de madera de eucalipto, una especie de árbol que originalmente se trajo de Australia, pero que ahora crece en las colinas tropicales de Ecuador. El mismo material fue el que se utilizó para el revestimiento de lengüetas y ranuras alrededor del exterior.

El metal reciclado se convirtió en los escalones que conducen desde el suelo hasta el porche delantero de la casa, así como en la puerta trasera y una tercera puerta en el medio de un lado.

Las amplias ventanas que corren por ambos lados de la casa dejan pasar la luz y ofrecen vistas a las montañas. El porche está resguardado en su totalidad por el techo y los lados de la casa, y tiene una balaustrada acristalada.

En el interior, la casa está dividida por un pasillo central desde el frente hasta la puerta trasera. Una cocina de planta abierta y espacio habitable se abren al porche, con la cocina ocupando un lado. A ellos, se les suman tres dormitorios y un baño, que cuenta con un fregadero estilo cuenco.

El metal recuperado también se utilizó para los armarios de la cocina, las encimeras y el salpicadero, su superficie desgastada proporciona un contraste oscuro con las paredes de madera clara.  El vidrio de piso a techo entre la sala de estar y el porche permite más vistas del paisaje. En el otro lado de la habitación, una esquina está ocupada por una estufa de leña con chimenea de metal.