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Las ideas más creativas para dar una segunda vida a fábricas antiguas

Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Con la Revolución Industrial, las ciudades comenzaron a cambiar su fisionomía. Uno de los edificios más emblemáticos de esta nueva época fueron las grandes fábricas industriales, que condicionaron el desarrollo urbano como antes lo habían hecho otros, como las catedrales. Con el paso del tiempo, muchos de ellos, antaño símbolo de poder y riqueza, cayeron en desuso o fueron abandonados, convertidos en ruinas.

Sin embargo, a veces la historia es cíclica, pero con matices. Una muestra de ello es que en los últimos años, tanto administraciones como profesionales y particulares se han decidido por tratar de dar una segunda vida a estos edificios, con muchas y muy novedosas ideas. El resultado no es la recuperación de muchas de estas antiguas fábricas, pero con funciones muy diferentes a aquellas que desempeñaron en su momento y que fueron la razón por la que se construyeron.

Hoy es fácil encontrar casas, oficinas, museos o centros culturales que han aprovechado gran parte de las estructuras industriales preexistentes. La reutilización creativa permite sacar todo el provecho a estos espacios, que, en la mayoría de los casos, destacan por ser una magnífica combinación de historia, creatividad, elegancia y funcionalidad. Aquí os presentamos algunos de los ejemplos de recuperación de antiguas fábricas industriales que hoy disfrutan de una segunda vida.

De lugar de trabajo a espacio de descanso

Fogarty Finger
Fogarty Finger
Cuando se toma la decisión de darle una segunda vida a una estructura industrial, probablemente, el cambio más difícil es el de transformarlo en una residencia para vivir. Esto es lógico, ya que en su diseño se concibió para facilitar el trabajo industrial, por lo que muchas veces son espacios fríos y poco acogedores. Sin embargo, con creatividad y paciencia, todo es posible, incluso convertir estos espacios en el más cálido de los hogares.

Un buen ejemplo es este trabajo realizado por el estudio de diseño y arquitectura neoyorquino Fogarty Finger. Con sus ideas, consiguió transformar una una antigua fábrica de Nueva Jersey (Estados Unidos), que una vez albergó un taller para Alexander Thomson & Sons Pattern Makers, en una maravillosa residencia. Para hacerlo posible, identificaron los elementos más característicos del edificio, como las maderas meteorizadas, y le dieron un gran protagonismo. Los antiguos detalles industriales contrastan con materiales más suaves y modernos, y nos dan una idea de cómo se podría haber ese espacio en su mejor momento.

Office Project
Office Project
Otro fantástico ejemplo de cómo transformar una antigua fábrica en una residencia la encontramos en Beijing (China). En este caso, además, existe una peculiaridad muy importante, ya que el estudio Office Project se las ingenió para desarrollar un diseñar un espacio multifuncional dirigido a ser hogar, estudio y galería para un artista de caligrafía. La estructura alta de un piso les permitió conseguir un extra de espacio en blanco brillante para las áreas de exposición, y un nuevo techo de acero se levanta en un extremo para acomodar las nuevas ventanas de la ventana para dotarlo de una gran cantidad de luz natural.

Pinterest
Pinterest
Por lo general, las antiguas fábricas son espacios muy grandes, ya que se diseñaron para albergar grandes máquinas y dar cabida a los trabajadores necesarios para que funcionasen. Es el caso de esta fábrica de Bejing (China), en la que el estudio DAGA Architects consiguió dividir el espacio insertando nuevos volúmenes de una forma muy ingeniosa, para poder albergar viviendas, pero también restaurantes, librerías y oficinas. Todo ello con el objetivo de darle una nueva oportunidad a una antigua fábrica de salsa de soja. El resultado salta a la vista, transformando el patio tradicional chino es un espacio para reuniones que se cierne sobre pequeños espacios de trabajo parcialmente cerrados. Los apartamentos son ultra compactos y cuentan con una gran cantidad de muebles transformables para ahorrar espacio.

Ricardo Bofill
Ricardo Bofill
Quizás uno de los ejemplo más populares y mejor logrados, es la casa privada de Ricardo Bofill, en el municipio catalán de Sant Just Desvern (España). El arquitecto encontró una fábrica de cemento en desuso desde 1973, con más de 30 silos, enormes salas de máquinas y galerías subterráneas, todo con una estética difícil de describir, al ser punto de encuentro de dos estilos: el romanticismo y el brutalismo. Aunque nadie pudiera imaginarlo, el arquitecto logró crear un espacio único y cómodo, con muchos elementos industriales originales y rodeado de una exuberante vegetación.

De las máquinas de vapor a las nuevas tecnologías

HKS
HKS
Una planta de vapor de 120 años y un edificio de oficinas de estilo brutalista se han convertido en la sede de la compañía médica ProMedica en la ciudad de Toledo (Ohio, Estados Unidos). La firma de arquitectura HKS desarrolló el proyecto como parte de un esfuerzo por revitalizar el área del centro de Toledo. El edificio original fue construido a finales del siglo XIX bajo la dirección del arquitecto Daniel Burnham. La espectacular estructura alberga en la actualidad cuatro pisos de oficinas, espacios comunitarios y un atrio.

Pinterest
Pinterest
De esta antigua fábrica, hoy reconfigurada como un gran edificio de oficinas, queda poco más allá de la fachada ornamental de ladrillo rojo y los elementos de hormigón más básicos. En el pasado, tras esos muros se encontraba la antigua fábrica de cigarrillos de Bruselas. Hoy, en cambio, alberga un nuevo espacio de oficina minimalista diseñado por Stephanie Willox, LD2 Architecture y Mamout Architects, en el que los vestigios de su pasado conviven con materiales modernos, adaptados a los gustos y las necesidades de hoy.

Museos y espacios culturales

Pinterest
Pinterest

Esta fábrica de seda de la construida en los años 70 en Wuzhen (China) fue abandonada en los años 90.  Así permaneció durante casi dos décadas, hasta que el estudio de arquitectura DCA llegó para transformarla en un centro cultural, con el que darle una nueva vida. Los arquitectos quitaron los techos falsos para exponer la altura total de los espacios, mantuvieron las pieles moteadas del edificio e integraron tres edificios nuevos en el complejo. Con todo ello, lograron crear una perfecta simbiosis entre el entorno antiguo y el nuevo. Unas piscinas reflectantes son un homenaje a la historia de la ciudad como una antigua ciudad de agua. Si hace décadas estas paredes albergaban todo lo necesario para la fabricación de la seda, hoy es posible pasear por sus salas de exposiciones, tiendas de regalos y cafés.

KANAL - Centre Pompidou
KANAL - Centre Pompidou
Una antigua fábrica de Citroën en Bruselas se convertirá en el KANAL - Centre Pompidou. El proyecto lo llevará a cabo los estudios NoAarchitecten, EM2N y Sergison Bates architects, ya que el proyecto que presentaron se alzó con la victoria en un concurso internacional celebrado para para transformar este edificio industrial de la década de 1930 en un centro cultural. El proyecto prevé que el edificio albergue un Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, un centro de arquitectura y una serie de espacios de arte público. La sala de exhibición de automóviles antiguos con su mirada envolvente se convertirá en un "escaparate", y se insertarán nuevas "habitaciones dentro de las habitaciones" en el taller con techo de vidrio que servirá de galerías y auditorio.

Estas geniales ideas demuestran que, en ocasiones, es mejor conservar y dar una segunda vida a antiguos edificios, que construir nuevas estructuras desde cero. Sin duda, este tipo de intervenciones no solo permiten darle una nueva vida, con funcionalidades adaptadas a las necesidades actuales, sino que, además, permite mantener la historia y la esencia de cada pueblo o ciudad, y unir el pasado con el presente y el futuro.