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contamos lo que cuesta encontrar un piso de alquiler en madrid

Diario de una pareja en busca de un piso de alquiler en Madrid (v)

Autor: margarita_

Pese a haber visto sin éxito varios pisos en alquiler en el centro de Madrid, no perdemos la esperanza y seguimos adelante con nuestro proyecto de vivir en medio de la urbe. Podríamos vivir en la periferia o en algún pueblo de la comunidad de Madrid, como nos aconsejan algunos conocidos, pero nos apetece más vivir la ciudad, dado que tanto mi pareja como yo hemos vivido toda la vida en localidades cercanas a Madrid y hemos dependido siempre del coche. Y tal y como está ahora la gasolina, preferimos ahorrar este dinero e invertirlo en un piso bien comunicado. Querer es poder, así que seguimos con nuestra aventura particular

En esta ocasión, vemos dos pisos en zonas totalmente distintas. El primero es
Un piso en alquiler en el distrito centro,
Por la zona del cuartel conde duque. Tenemos unos amigos que viven en esta zona y nos han dicho que pagan 850 euros mensuales por un piso de unos 60 m2, reformado y luminoso. Llamamos por teléfono a un piso y el dueño nos dice que nos lo enseña en ese mismo momento porque vive en el propio edificio pero en distinta planta

Nos recibe un hombre mayor, jubilado y muy dicharachero. Amablemente nos hace pasar a la casa que está muy bien cuidada. Nos comenta que fue su consulta de pediatría durante 30 años y que ahora al estar ya jubilado ha decidido poner la casa en alquiler. Subraya que no le vale cualquier inquilino, hace un buen filtro. Quiere saber si trabajamos, cuál es nuestro proyecto de vida en común y hasta ¡si somos católicos!. “Los católicos somos una rara avis”, comenta, para añadir que busca un matrimonio joven que quiera tener hijos y estar varios años como inquilinos. Sabemos que le hemos gustado y nos enseña con mucho cariño cada estancia. Es un piso de unos 90 m2, es bastante grande, quizás demasiado para lo que nosotros necesitamos

El suelo es de parquet y las habitaciones son luminosas. Se trata de un interior pero las habitaciones dan a un patio de manzana con árboles. Lo único que me chirría son los cuartos de baño que aunque están muy bien cuidados ya son bastante antiguos. Le pregunto por cuánto lo alquila y nos dice tranquilamente que por 1.200 euros... imposible de pagar, así que intentamos negociar con él, sólo por saber hasta dónde está dispuesto a bajar. Nosotros estamos dispuestos a pagar, como mucho, 900 euros pero sus pretensiones son otras

En este caso, la oferta y la demanda no casan. El dueño no está abierto a bajar más el alquiler, lo considera un piso muy barato, así que no tenemos nada que hacer. Este piso no está hecho para nosotros aunque el propietario insiste en que sí que lo podemos pagar y en que está muy bien de precio. Como le hemos gustado como inquilinos, no hace más que decirnos que la casa está hecha para nosotros… por más que le decimos que no queremos destinar más de un 30% de nuestro sueldo común al pago del alquiler, no entra en razón y persiste en su interés por convencernos. Pero tal y como hemos llegado, nos vamos

Ponemos rumbo a otro
Piso en alquiler en chamartín
Que hemos visto anunciado en un portal inmobiliario. Está muy cerca de la estación de renfe. Miramos por esta zona porque está bien comunicada para que podamos tardar poco para ir al trabajo. Visitamos la casa y es grande. Necesitamos espacio porque mi novio utilizará la vivienda también como lugar de trabajo

Nos recibe el propietario, un arquitecto, que se ha visto obligado a alquilar su casa e irse de alquiler a una más pequeña. Antes de entrar en la vivienda nos comenta que aún está la actual inquilina pero que no pasa nada, nos enseña la casa igualmente. “Menudo palo”, pienso. El piso lo vemos muy personalizado, en el salón hay fotos y cuadros de la actual arrendataria. Parecemos unos intrusos...

La misma sensación tengo cuando entro en el dormitorio principal. Mientras vemos la casa, la inquilina se recluye en el cuarto de los trastos donde se pone a trabajar. Parece que está exiliada. El salón es de parquet pero está bastante maltratado, necesita ser acuchillado y se lo comentamos al casero. Nos contesta literalmente que “no pienso gastarme un duro en esta casa”. De repente se me pasan por la cabeza todas las historias que me han contado mis amigas sobre sus caseros roñosos o sus caseros metomentodo y me entran ganas de coger la puerta y marcharme. Por respeto me quedo. Corro las cortinas del salón y me asustan las vistas que hay: a un patio interior donde es casi imposible ver el cielo. Todo lo que se ven son fachadas de edificios semejantes a una cárcel. La situación me desagrada pero más me desagrada el propietario y ya se me está haciendo larga la visita

Mi novio le pregunta por las condiciones del alquiler y contesta que la renta es de 1.050 euros mensuales con la calefacción central y los gastos de la comunidad incluidos. También nos señala que aparte hay que suscribir un aval bancario de seis meses de alquiler, es decir, 6.000 euros a bote pronto, o si no, tenemos que hacernos un seguro en caso de impago que supondría el 3% del alquiler mensual. Es la primera vez que un propietario nos habla de esto y le comento que hay compañías dedicadas al alquiler que cobran el seguro contra el impago al propietario y no al inquilino. Me mira y cambia de tema. Amablemente nos despedimos. En la calle hay otras dos personas esperando a ver el piso y el anuncio de “se alquila” sigue activo en Internet días después y es que ¿quién quiere un casero cómo éste? ¿algunos no se dan cuenta de que hay que tratar mejor al posible inquilino?

 

(Continuará...) 

 

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