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El Fondo Social de Viviendas se prorroga hasta 2016 con 4.500 pisos vacíos

Luis de Guindos, ministro de Economía
Gtres
Autor: Redacción

El Gobierno ha prorrogado el Fondo Social de Viviendas por un año más, hasta el 17 de enero de 2016. Esta medida se puso en marcha hace dos años con 6.000 viviendas aportadas por los bancos para dar cobijo a las familias vulnerables por la crisis mediante alquileres reducidos, de entre 150 y 400 euros al mes. Sin embargo, hasta la fecha sólo se han acogido 1.465 familias, con lo que aún hay 4.535 pisos vacíos.

El FSV es una de las medidas, junto al Código de Buenas Prácticas y la moratoria para desahucios, que el Gobierno ha puesto en marcha y de las que en conjunto se han beneficiado unas 30.000 familias.

En mayo de 2014 se acordó ampliar el ámbito de aplicación del Fondo para dar cabida a un mayor número de familias especialmente afectadas por la crisis y sin capacidad para afrontar el pago de un alquiler en régimen de mercado. Un total de 1.465 familias han accedido a viviendas aportadas por las 33 entidades financieras participantes.

Se pueden beneficiar del FSV aquellas personas que hayan sido desalojadas de su vivienda habitual después del 1 de enero de 2008, como consecuencia de una demanda de ejecución por impago de un préstamo hipotecario. Deben reunir una serie de requisitos económicos. En concreto, que el conjunto de los ingresos mensuales de la unidad familiar no supere el límite de tres veces el Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples (1.597 € conforme al IPREM actual); y que ninguno de los miembros de la unidad familiar disponga de vivienda en propiedad.

Además, deben cumplir con otros requisitos como ser familia numerosa; tener menores a cargo; tener algún discapacitado; que el deudor esté en situación de desempleo y haya agotado las prestaciones; las víctimas de violencia de género; las personas mayores, prejubilados o jubilados, que hayan avalado con su vivienda a sus hijos o nietos; y todas aquellas personas o unidades familiares con circunstancias de vulnerabilidad social distintas de las anteriores para las que la vivienda supone, de acuerdo con el informe de los servicios sociales competentes, un activo indispensable para el mantenimiento de su inclusión social.