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Los compradores prefieren las viviendas usadas a las nuevas porque son más baratas y pagan menos impuestos

Gtres
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Autor: Redacción

El mercado inmobiliario vuelve a tomar poco a poco aire gracias al impulso que están tomando en los últimos meses las ventas de viviendas usadas. Las operaciones con inmuebles de segunda mano suponen el 62,7% de las 318.928 compraventas cerradas en 2014, según los datos del Colegio de registradores. ¿El motivo? Son entre un 5% y un 15% más baratas que las nuevas, hay mayor margen de negociación y, además, están gravadas con menos impuestos.

Por si no fuera suficiente con estos dos argumentos, Fernando Encinar, cofundador y jefe de estudios de idealista, explica que la diferencia entre las ventas de viviendas usadas y nuevas se amplía además porque “la obra nueva que venden los bancos también se considera de segunda mano”.

La explicación, según Encinar, es simple: gran parte de las existencias que tienen los bancos se cataloga como usada aunque está sin estrenar, ya que es vivienda que han absorbido como pago de la deuda de los promotores.