Información sobre vivienda y economía

Cocheras de Cuatro Caminos: la historia de la promoción inmobiliaria más polémica de Madrid contada por sus protagonistas

Autores: @luis manzano, dani castillo, @David Marrero

Hasta el pasado mes de mayo, Ignacio Diezhandino y su mujer tenían un proyecto vital. Su idea era comprar un hogar para formar una familia. Ya no lo tienen tan claro. Diezhandino es uno de los 443 miembros de la Cooperativa Metropolitan, que a finales de 2014 adquirió los terrenos de las cocheras que Metro tiene junto a la céntrica Glorieta de Cuatro Caminos en Madrid por 88 millones de euros. Después de casi dos años, y tras aportar casi 120.000 euros, todavía no ha visto comenzar unas obras que deberían estar finalizadas en 2019.

Un conflicto administrativo entre la gestora de cooperativas Ibosa –promotora del proyecto–, el Ayuntamiento de Madrid y Metro que ha dejado el proyecto vital de Diezhandino, y el de otros muchos cooperativistas, en un limbo. A día de hoy, la construcción de las viviendas en las actuales instalaciones de las cocheras de Metro se encuentra en una vía sin salida.

Si quieres opinar sobre este asunto, participa en nuestra encuesta

El Ayuntamiento de Madrid ultima los trámites para denegar el plan parcial presentado por los cooperativistas por “incumplir el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la zona en cuanto al soterramiento de las cocheras”. El consistorio sostiene que el proyecto de Ibosa quiere “enterrar y no soterrar” las vías y las cocheras, lo que elevaría la cota entre tres y seis metros sobre el nivel de la vía pública en algunas calles adyacentes.

El principal punto de fricción entre el Ayuntamiento, los cooperativistas, Ibosa y Metro es que cada uno interpreta el soterramiento de las cocheras de una manera diferente. Para la empresa de transportes y la gestora de la cooperativa, quién realizaría las obras, la situación se solucionaría colocando una enorme losa de hormigón sobre las actuales cocheras para tapar las instalaciones. Las diferencias de nivel entre las calles colindantes se solucionarían mediante la colocación de taludes naturales que irían suavizando la pendiente.

Sin embargo, para el gobierno local sería necesaria una obra de mayor envergadura que enterrase las cocheras por debajo de su cota actual y lo argumenta asegurando que “el Plan General de Ordenación Urbana se refiere a la transformación urbana de la zona como resultado de la eliminación en superficie de las cocheras e instalaciones de Metro y el soterramiento de todas esas instalaciones (…) El plan presentado incumple dichas condiciones”.

El tercero en discordia, Metro, considera que lo que pide el gobierno municipal es imposible de cumplir técnicamente, ya que existen otras infraestructuras en la zona que impiden bajar la cota de las cocheras y obligarían a los trenes a entrar en cuesta en la red viaria, algo imposible para este tipo de vehículos.

Ante la falta de consenso entre las partes en conflicto, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) se ha ofrecido a mediar entre las partes y ha pedido diálogo para que todos ganen: los cooperativistas con sus casas, Metro con sus nuevas instalaciones, y también la ciudad con nuevas zonas disponibles para todos los ciudadanos.

Una solución antes de diciembre

La situación de la cooperativa es delicada ya que tienen que seguir pagando la compra del suelo a Metro en varios plazos. Ya han aportado 44 millones de euros y el pasado 17 junio se cumplía uno de esos plazos de pago. Metro ha decidido aplazarlo hasta diciembre ante la actual situación. Será entonces cuando los cooperativistas tendrán que decidir si pagar los 6 millones de euros y seguir adelante o resolver el contrato. En este caso, Metro tendría que devolver el dinero aportado por los cooperativistas, pero no otros gastos asociados y la pérdida moral y de oportunidad para las familias y pequeños inversores.

Anular el Plan Parcial de las cocheras de Cuatro Caminos supondría el final para la cooperativa y tocaría volver a empezar con el proyecto urbanístico. Por eso Ibosa y sus cooperativistas se han movilizado y la semana pasada protestaron ante la sede del Ayuntamiento de Madrid reclamando seguridad jurídica y una “solución que permita el desarrollo del proyecto y ponga fin a su incertidumbre”.

De momento, sus protestas no han tenido demasiado éxito y el miércoles 22 de junio la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid se reunirá para decidir si lleva a Pleno la votación para paralizar el Plan Parcial de la zona presentado por la cooperativa. Todas las partes (Ayuntamiento, cooperativa y Metro) han tratado de acercar posturas y llegar a un punto intermedio, pero no se ha conseguido ningún acuerdo concreto.

PP y Ciudadanos están a favor de que el proyecto siga adelante, mientras el PSOE ha mostrado sus dudas a que una decisión del Ayuntamiento acabe de un plumazo con el proyecto de la cooperativa, según fuentes cercanas a la operación. Una posible abstención o voto en contra para denegar el plan dejaría al Gobierno de Manuela Carmena solo en el Pleno del Ayuntamiento.

"Aunque la votación al Plan Parcial no saliera denegada, el Ayuntamiento tiene la potestad para admitir a trámite o no el proyecto presentado, por lo que si sigue en su actual planteamiento nos encontraríamos en un limbo. Cualquier retraso en la aprobación del proyecto es algo negativo para los cooperativistas”, afirma Juan José Perucho, director general de Ibosa.

Más allá de cualquier discrepancia técnica y política, el devenir de esta situación está llevando a cientos de familias y pequeños inversores como Ignacio Diezhandino a ver cómo sus sueños e intereses por tener una casa propia se desvanecen, lo que les genera inseguridad y un futuro nada prometedor.

 

 

Etiquetas: 
Id