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María Buhingas (ERC): "Es prioritario establecer regulaciones como limitar el precio del alquiler"

Ultima entrevista de la ronda que está llevando a cabo idealista/news con los candidatos a la Alcaldía de Madrid y Barcelona. Tras conocer las políticas de vivienda de Jaume Collboni, candidato del PSC para liderar el Ayuntamiento de Barcelona, el turno es ahora para ERC y su candidata María Buhingas. Según el partido de Ernest Maragall, Barcelona se encuentra en una situación de emergencia en cuanto a vivienda pública “que hay que aplacar cuanto antes”. Buhingas asegura que seguirán explorando instrumentos que están encima de la mesa, como la modificación del 30%, el tanteo y retracto… pero también otras cuestiones como la mixtura de usos, para mediar entre las disfunciones que se plantean en este tema y compensar.

¿Cómo valora la política de vivienda que se ha llevado a cabo en los últimos cuatro años en Barcelona?

Focalizar la política de vivienda en los últimos cuatro años no es justo, porque no hay perspectiva suficiente. Es cierto que ha habido un cambio de orientación por el hecho de que vivienda pasara de urbanismo a servicios sociales, y es un giro que está en coherencia con el origen de la alcaldesa Colau. Creo que valorar más allá de una constatación por parte de los resultados, que no han sido los esperados tras su planteamiento en origen no sería justo. Se han abierto líneas que desde ERC creemos que se pueden ampliar y empezar a plantear que la cuestión es de modelo o sociedad que queremos, cuando para nosotros la crisis real es que el 42% de las familias en Barcelona destinan más del 40% de sus ingresos a pagar vivienda. Y para nosotros este es el tema. Esta es la emergencia. Y ahí hay muchas políticas que se pueden desplegar, si bien nadie tiene la barita mágica que resuelve todos los frentes.

¿Cuáles han sido sus puntos fuertes? ¿Y los débiles?

No queremos transmitir lo que ha hecho mal Ada Colau, pero claramente nosotros queremos seguir movilizando capacidad de inversión, por ejemplo. El Gobierno actual tiene un posicionamiento de ampliar el gasto corriente a través de recursos propios y para nosotros es fundamental abrir la capacidad de inversión. Movilizar dinero más allá del que tiene la administración, y para hacer eso hay que dar garantías, en el sentido de que no sea un gobierno que sistemáticamente saque de la foto al sector privado, sino que trabaje con él. Uno de los ‘leit motiv’ de nuestra campaña es que el éxito en Barcelona, sino es de todos no es de nadie. Y por eso, iniciativas de Colau como el 30% de nuevas promociones para VPO son líneas que hay que explorar, pero no hay que plantearlas de una manera dogmática o rígida, sino atendiendo a las situaciones más concretas. En el detalle es donde está la información, no en el titular. El 30% de cero es cero. Menos norma y más criterio. Es el mismo caso que el operador metropolitano: hay que impulsarlo, no solo tener el titular. Dotarlo de la capacidad financiera que necesita para avanzar.

¿Cuáles son las principales propuestas de su partido para los próximos cuatro años en cuanto a política de vivienda?

Hay varios frentes. Uno claro es el de regulación. Pero no nos olvidamos de que hay que movilizar muchos más recursos para vivienda, que en la ciudad de Barcelona significa impulsar aquellos sectores de planeamiento que son capaces de generar vivienda de una manera decidida, y por tanto, no tenerle miedo al instrumento urbanístico para ser generador de esa vivienda asequible y ese parque público. También queremos seguir explorando instrumentos que están encima de la mesa, como la modificación del 30%, el tanteo y retracto… pero también otras cuestiones como la mixtura de usos, para mediar entre las disfunciones que se plantean en este tema y compensar.

¿Qué opina sobre la medida de limitar el precio del alquiler tal y como prevé el Gobierno?

Limitar el precio del alquiler es deseable. Y nosotros creemos que de poco serviría no modificar ese tipo de marcos legales y seguir apostando por hacer esfuerzos desde la administración por compensar esas disfuncionalidades. Lo peor que nos podría pasar en Barcelona es algo que ocurre en países emergentes, donde cuando la administración actúa para mejorar el entorno urbano los ciudadanos les dicen “no nos lo dejen muy bonito”. Malo sería que esto acabara pasando en la ciudad que fue capaz de incrementar, a través de la acción y del espacio público, la calidad de vida de sus ciudadanos. Mal será el día que los vecinos nos digan que no les pongamos más equipamientos porque sino les subirán el alquiler y les echarán del barrio. Como administración no nos podemos permitirnos este tipo de chantajes, en los que del esfuerzo colectivo y de la acción en la ciudad resulten que haya unos que saquen un rédito, y no el conjunto, creando un conflicto. Es fundamental y prioritario establecer regulaciones como limitar el precio del alquiler.

¿Cree que Barcelona se encuentra en una situación de emergencia en cuanto a precio?

Creo que Barcelona ha impactado la progresiva desregulación que se ha dado en el ámbito de la vivienda y que ha llevado a que el precio sea donde mejor se ven las consecuencias. Esto no es exclusivo de nuestro país: se ha producido en el mundo anglosajón, con Thatcher, Reagan… en Estados Unidos, en la época de Giuliani a finales de los noventa, en pleno proceso de desregular el mercado de la vivienda. Creo que tendríamos que haber tomado buena nota, precisamente porque hubo unos gobiernos de derecha que se jactaron de que la gente sí que podía pagar esos precios… Esto debería ser ya una lección aprendida.

¿Qué propone su programa para luchar contra la ocupación ilegal (sobre todo de mafias) y para ayudar a las familias vulnerables que han sido desahuciadas?

Es evidente que contra las ocupaciones hay que actuar de manera contundente, pero hay que conseguir que esa contundencia llegue a través del liderazgo, no tenerle miedo a estar delante de determinadas situaciones. Tiene que haber una posición clara de construir alianzas que permiten una reacción potente y clara por parte de la Administración. 

“Cada uno vive donde puede, no dónde quiere”, ¿qué opina de esta afirmación?

Soy urbanista de formación y profesión, y hace muchos años tuve de profesor a uno de los máximos gurús que han existido en el mundo académico en el mundo de la vivienda, Peter Markus. Nos explicó en una clase de políticas de vivienda pública que lo que hay que dar es opciones a la gente. Nosotros planteamos un abanico de políticas y acciones que persiguen, precisamente, esa cuestión de opciones. Primero porque hay que empezar a salir del imaginario heredado que tenemos de que la casa donde empezamos nuestra vida adulta es la casa en la que nos moriremos. Yo tengo 47 años y me emancipé a los 27 y he cambiado tres veces de casa. Mis padres nunca han cambiado de casa. Entonces, la vivienda no es una cuestión inamovible en la que yo invierto todo lo que tengo para estar siempre anclado, sino que es un espacio que utilizamos para desarrollar nuestro proyecto vital, que no es estático, sino que es dinámico. 

¿Qué opina de los fondos de inversión inmobiliaria y de su interés en Barcelona?

Barcelona, como cualquier ciudad en el mundo, está expuesta a todo lo que implica la globalización en general y la economía por descontado. Desde el partido no tenemos problema con que sean de fuera o locales, sino con qué intenciones vienen, qué van a hacer y cómo van a contribuir en ese éxito colectivo de la ciudad.

“El Ayuntamiento de Barcelona ha tenido una relación tormentosa con el sector inmobiliario” ¿Qué opina de esta afirmación?

Llevar conflictos a determinados procesos no es la manera. El sector inmobiliario privado se ha visto tildado de ‘los malos de la película’, dejando claro que no iba a haber relación con ellos. Pero veníamos de la época Trias, en la que fue todo lo contrario, donde el foco se puso sobre el sector privado de manera beneficiosa para ellos, como dejando claro que iban a solucionar el problema de la crisis. Creo que el mensaje está claro: no hay ni buenos ni malos, no va de dos. No es un tándem, esto es un trio, y tienen que estar todas las partes. Lo que no sea beneficiosos para los tres, no lo será para nadie.

Agilidad administrativa: ¿qué propone para disminuir los plazos de licencias para construir nuevas promociones en Barcelona? ¿Cree que hay un problema en cuanto a su lentitud?

Estamos de acuerdo en el hecho de que es imprescindible rebajar el nivel de burocracia, que hay que hacer más eficientes y eficaces los procesos, y que es una cuestión en la que se tiene que trabajar. Esta candidatura está capitaneada por Ernest Maragall, que tiene una clara composición de personas vinculadas ya a la administración, conocedoras de esa necesidad de seguir avanzando. Ya se hizo en los ochenta, pero hay que seguir, y eso significa racionalizar los procesos y acortarlos, porque no tienen ningún sentido ni garantía de nada ese exceso de burocracia al que hemos llegado. 

Ada Colau aplicó una ley para que el 30% de las nuevas promociones residenciales se destinaran a VPO. ¿Cree que es una forma acertada de incentivar la vivienda pública o un error porque puede frenar a que las promotoras desarrollen nuevas promociones?

En suelo urbano consolidado es claramente una de las maneras, porque lo que no hay en Barcelona es suelo. En esa batería de políticas y el hecho de introducir políticas urbanísticas en la ciudad de Barcelona, se traslada a orientar mucho más las políticas que tradicionalmente han estado vinculadas a suelo a techo. A nadie le gusta que le modifiquen su zona de confort, y el sector privado es muy conservador. Comprendemos que el sector privado existe en la medida en que puede desarrollar negocio, pero parece que solo se le reclama a la administración pública innovar, y deben poner de su parte todos los actores del sector.

¿Cree que la solución para aplacar la situación de emergencia de vivienda en Barcelona es que haya una unión entre el sector público y el privado?

Se soluciona con un triangulo público, privado y sociedad. La pregunta no es el qué, es el cómo. Esa combinación significa un sector público que lidera, que tiene claro que el objetivo es el bienestar de la sociedad, y que le da la mano al sector privado para que, en lo que corresponde de orientación de buen gobierno y de no ser un impedimento en el sentido burocrático de la palabra, permita unas condiciones para que se consiga el objetivo, que es vivienda pública asequible. Ese tándem es necesario, pero la administración también tiene capacidad de inversión y de liderar y buscar condiciones que favorezcan que el privado le ayude también a alcanzar sus objetivos sociales.

¿Vive de alquiler o en propiedad? Es una de las preguntas que solemos hacer en las entrevistas

Yo en este momento vivo de alquiler, si bien tengo un piso en propiedad alquilado.