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Esta casa prefabricada se ha construido con una impresora 3D y es completamente sostenible

Haus.me
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Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Entre las tecnologías que puede suponer un cambio importante en la producción de casi cualquier objeto, la impresión 3D es, con mucha probabilidad, una de las más importantes.

La impresión 3D, también conocida como fabricación aditiva, es un proceso de creación objetos sólidos tridimensionales a partir de un archivo digital. El resultado final es posible mediante procesos aditivos. Esto significa que el objeto se crea a partir de la colocación de diferentes capas sucesivas de material hasta que se crea la totalidad del objeto. Cada una de estas capas puede verse como una sección transversal horizontal finamente cortada del objeto final.

La principal característica de esta forma de producción es que es un método diametralmente opuesto a la fabricación sustractiva, que consiste en cortar o ahuecar una pieza de metal o plástico. Entre sus ventajas, destaca porque permite producir formas complejas utilizando menos material que los métodos de fabricación tradicionales.

Al principio, esta técnica de fabricación se utilizó solo para objetos de pequeño tamaño. Sin embargo, es cada vez más fácil encontrar otros que son de mayor tamaño. Un buen ejemplo de ello son las casas prefabricadas. Hoy, el sector inmobiliario está comenzando a ofrecer interesantes productos, en los que se combinan calidad, comodidad y diseño. Y, de hecho, hoy las impresoras 3D son capaces de extrudir hormigón y permiten construir diferentes estructuras de diversa complejidad, desde casas hasta puentes y rascacielos.

En esta línea trabaja la fundación Haus.me desde 2016, que ha diseñado diversas casas prefabricadas que se construyen con la tecnología de impresión en 3D. Los diferentes modelos sobre los que ha trabajado en desde entonces destacan, entre otras características, por integrar toda una serie de avances tecnológicos para hacer de ella un hogar inteligente. El primero de ellos que se ha lanzado al mercado es el modelo mOne de 37 m2. La primera venta se ha realizado en Ucrania, aunque se está trabajando ya para poder satisfacer la demanda de los mercados estadounidenses y europeos en el medio plazo.

Las casas de Haus.me están diseñadas para retener la mayor cantidad de calor y energía posible. En lugar de construir un marco y luego aislar, esta peculiar casa fue concebida de tal forma que primero se construye el aislamiento, para garantizar que cumple de la mejor manera su función. 

“Desarrollamos un aislamiento compuesto de polímero patentado que también puede ser impresa en 3D en un material de construcción para la construcción de muros”, afirma Max Gerbut, CEO de la compañía.

Con ese primer paso, se consigue una estructura ultra aislada, que permite que los paneles solares, junto con una batería de apoyo, se encarguen de ofrecer toda la energía necesaria para la vida en la casa. Según las estimaciones de la compañía, esta vivienda es una de las más eficientes del mundo, de tal forma que resulta hasta veinte veces más eficiente energéticamente que el hogar estadounidense promedio.

Además, estas viviendas presentan otras características que refuerzan su sostenibilidad ambiental. Entre ellas, un sistema de drenaje bioactivo que ayuda a purificar las aguas negras y un sistema de purificación que limpia y recicla el agua de la ducha.

Además, del mOne, Hause.me trabaja en otros modelos de mayor tamaño. Por un lado, el modelo  el mTwo, de 54 m2 con dos habitaciones; por otro, el mFour, un modelo de casi 150 m2 con tres habitaciones y dos pisos.

Todos los modelos cuentan con sistemas inteligentes controlados a distancia, electrodomésticos de alta tecnología y muebles empotrados. Además, se incorporan acabados de alta calidad, madera natural, y están equipadas con electrónica de última generación, muebles empotrados y electrodomésticos inteligentes.