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Las apariencias engañan: esta pequeña fachada esconde un gran espacio para vivir

Katsutoshi Sasaki + Associates
Katsutoshi Sasaki + Associates
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Muchas casas son como los libros: no hay que juzgarlas por la tapa. Tras la fachada, al igual que tras las tapas, se esconden grandes sorpresas e interesantes historias. Pero, si no sumergimos en el interior nunca podremos conocer.

Hay casas muy peculiares, a veces incluso muy bonitas, pero que por diversos motivos muchos rechazarían como vivienda habitual, por ejemplo, por el tamaño. Y es que todavía muchas personas relacionan vivir cómodos con disponer de muchos metros cuadrados. Por eso, si una casa les parece pequeña ni siquiera se molestarán en plantearse habitarla, Aunque la realidad demuestra que, en muchas ocasiones, la primera impresión no debería ser la que cuenta, especialmente en el ámbito de la arquitectura, en la que las posibilidades de jugar con el espacio son infinitas y la percepción no siempre se corresponde con la realidad.

En este sentido, las casas estrechas son unos de los tipos que más engañan a quienes la juzgan por el exterior, a pesar de que en muchas ciudades se están convirtiendo en una magnífica alternativa para construir vivienda de calidad en lugares en los que el suelo disponible es mínimo.

En esta línea ha trabajado el arquitecto japonés Katsutoshi Sasaki, que ha construido una nueva casa familiar, en la ciudad de Toyota, con una fachada pintada de cedro rojo y un interior luminoso y aireado. Desde el exterior, lo que más llama la atención es su minúscula fachada, de solo 1,55 metros, una cifra que no permite presagiar cómo es, en realidad, el fantástico interior que se esconde tras los muros.

El nombre que ha recibido la casa es T Noie, ya que la estructura de la misma posee forma de ‘T’ de la casa, algo que para quien se sitúe frente a la fachada es difícil de percibir. El conjunto permite disfrutar de un espacio interior de interior también esconde un total de 102 m2. “Dos capacidades cúbicas de 1.55m de ancho, 13.5m de profundidad y 8m de altura se sientan una al lado de la otra en forma de ‘T’”, afirma el arquitecto

Desde el exterior, el edificio alto y estrecho parece tener muy pocas ventanas, con una fachada ininterrumpida de tablones de madera pintados. Las únicas aberturas son las ventanas de triforio que se envuelven alrededor de la parte superior de las paredes y una puerta corrediza de vidrio colocada a un lado.

Pero en contraste con el exterior oscuro, el interior está forrado con madera contrachapada natural de Falcata y tiene un diseño en gran parte abierto. Cuenta con un imponente techo de ocho metros de altura que proporciona líneas de visión desde la parte superior hasta la parte inferior del edificio.

Sasaki diseñó la casa para él y su familia. De hecho, vive en la casa con otras cuatro personas, más ocasionalmente un interno que trabaja en su oficina.

La mayor parte de la luz ingresa a la casa desde las ventanas del triforio, luego se filtra a través de la escalera de caracol y a través de las habitaciones abiertas.

Según Sasaki, la falta de ventanas fue en parte para dar privacidad, pero también "para hacer un escape de luz" donde los rayos de luz entran desde arriba.

La casa está dividida longitudinalmente con habitaciones a cada lado que miden 1,55 metros de ancho, tomando como base la idea de crear una escala íntima dentro del amplio espacio abierto.

"El ancho deliberadamente limitado de la arquitectura da el margen cómodo entre la sección de vivienda y la oficina", señala Sasaki. "Quería crear el lugar donde la sensación de abrazo y la amplitud relajada que brinda la balanza puedan coexistir".

Las habitaciones están dispuestas en plataformas ubicadas a diferentes alturas alrededor de una escalera de caracol. Las cuatro habitaciones, el estudio y el baño están en los niveles superiores, mientras que la cocina, el comedor, la biblioteca y el jardín interior están dispuestos en la planta baja.

Con este ejemplo de vivienda, se confirma una vez más que, en muchos casos, las apariencias engañan.