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Cómo espantar a los okupas de tu vivienda

Autor: Redacción

Artículo escrito por Sandra Barañano, directora técnica de Cuida Tu Casa

La okupación se extiende como la espuma en esta España tan amenazada. A la precaria situación en que viven cientos de miles de ciudadanos se suman los altos precios que han de pagarse para alquilar una vivienda en algunas de las principales ciudades y, por qué no decirlo, una legislación laxa que incomprensiblemente se resiste a endurecerse. Prueba de esa flojera, la insultante sentencia de un juzgado de Alicante que ha impuesto 540 euros de multa a unos okupas por haber estado más de 24 meses disfrutando de un chalé de lujo en la zona más demandada de la playa de San Juan.

Y digo incomprensiblemente ateniéndome a los resultados, que seguramente se agraven durante el verano: época del año propicia para esta actividad criminal. No obstante, además de tomar medidas en materia jurídica y legislativa para permitir a las fuerzas de seguridad desalojar una vivienda sin intervención de un juez si vieran claro el caso -precedente sitiado en Baleares-, los propietarios pueden acometer pequeñas intervenciones en sus viviendas para espantar a los okupas y, al mismo tiempo, blindarlas frente a todo tipo de delincuentes.

En este contexto, suenan las alarmas, puesto que el 33% de los españoles suspenden el estado de sus viviendas para evitar robos, según la última edición de nuestro estudio Quiero Vivir Mejor. Del que también se desprende que casi la mitad admiten que tienen mucho margen de mejora en este sentido y que sólo un 19% confían plenamente en la seguridad de sus viviendas frente a los allanadores.

En plena época de vacaciones, muchos ciudadanos sienten miedo a que entren en sus casas. De hecho, los robos a lo largo del trimestre comprendido entre junio y septiembre se incrementan un 7%. Lo que se debe, además de a la ausencia del domicilio habitual, a que la mayoría de las viviendas carecen de medidas de seguridad y prevención. Porque, para ser sinceros, cerrar la puerta con llave y bajar las persianas no ahuyenta a okupas ni cacos.

Al final, para que no entren en nuestras casas lo más importante es que los propietarios muestren señales de habitabilidad. Y ello puede conseguirse, por ejemplo, gracias a las ventanas inteligentes y al control remoto, lo que permitirá reflejar una imagen de que la vivienda está habitada sin necesidad de encender bombillas, calderas o aires acondicionados; evitando al mismo tiempo despilfarros de dinero y energía.

En este sentido, si no se quiere instalar un sistema completo de domótica, se pueden poner sólo ciertos sensores en los toldos para que se extiendan cuando da mucho el sol y se recojan si hay mucho viento.

Y lo mismo ocurriría con la iluminación del interior y del exterior de la vivienda, así como con las terrazas, estancias que por lo general suelen ser muy usadas durante esta época del año. Nos referimos a sistemas que se encienden únicamente cuando la iluminación del entorno es baja y que se apagan cuando se tiene la luz suficiente.

De igual modo, la iluminación también puede alertar, mediante los detectores, de la presencia de alguien en casa a algún vecino que no se haya ido de vacaciones y al que hayamos puesto sobre aviso para que pueda llamar a la policía y actuar rápidamente.

En cuanto a la cerradura de la puerta se refiere, conviene saber que las del tipo antibumping dificultan uno de los métodos más comunes de apertura de puertas y pueden reforzarse colocando un Fac en la parte superior de la cerradura.

Por último, existen dispositivos tecnológicos de última generación que, en caso de detectar la presencia de alguien en casa en ausencia del propietario, avisarán directamente a las autoridades.

Porque vienen días de vacaciones y descanso. Y para poder disfrutarlos, más allá de las excepcionalidades de este atípico verano, es fundamental saber a ciencia cierta que nuestros domicilios habituales se encuentran blindados frente a los okupas, ahora más al acecho que nunca.