Información sobre vivienda y economía

"El sector residencial `build to rent´ es de los que están mostrando más interés en la certificación WELL”

Entrevista a Bieito Silva, responsable de la certificación WELL en el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG)

Bieito Silva, arquitecto y responsable de la certificación WELL
Bieito Silva, arquitecto y responsable de la certificación WELL
Autor: Juanjo Bueno

Desde hace años encontramos en el acceso a muchos edificios, principalmente de oficinas, placas que certifican su sostenibilidad y eficiencia, a través de los certificados WELL, BREEAM, VERDE o LEED. Son sellos que no solo aportan valor a estos inmuebles, sino que también “miden” el bienestar de sus ocupantes. Un recorrido por los mismos nos ayudará a comprender mejor el alcance que tiene su adaptación al parque inmobiliario español.

Concienciado con la sostenibilidad, Bieito Silva, arquitecto y responsable de la certificación WELL en el Instituto Tecnológico de Galicia (ITG), cree en la capacidad de la arquitectura y del urbanismo para mejorar la salud de las personas y el medio ambiente. Como arquitecto y experto en sostenibilidad, Silva ha desarrollado su carrera en torno a proyectos nacionales e internacionales de certificaciones de sostenibilidad y wellness, arquitectura bioclimática y ecología urbana.

ITG es el partner local de WELL en España y la entidad acreditada para realizar las verificaciones de proyectos in situ conocidas como “performance verification”. Este instituto tecnológico además de organizar jornadas de divulgación y conocimiento como los encuentros WELL en formato online y la wellference, que es el evento anual que celebran en Madrid, en los últimos meses, ha desarrollado un nuevo servicio de monitorización de la calidad del aire en tiempo real.

Actualmente hay 19 edificios certificados WELL en España, todos ellos de oficinas, y 137 más en curso.

¿Cómo puede obtenerse el certificado WELL y qué aporta a los sectores de oficinas y residencial?

WELL es una certificación para edificios centrada en mejorar el impacto que tienen sobre la salud y el bienestar de las personas. Pasamos más del 90% de nuestro tiempo en espacios cerrados, por eso es especialmente importante tener en cuenta el impacto que los edificios tienen sobre nuestra salud. En general, los espacios donde más tiempo pasamos son nuestra vivienda y el lugar de trabajo/estudio por lo que el sector residencial y el de oficinas son dos de los que más impacto tienen sobre nuestra salud y en los que la certificación WELL está más expandida.

¿Qué valores defiende WELL que no se pueden encontrar en ningún otro tipo de certificado como BREEAM, LEED o VERDE?

WELL es el único certificado centrado de forma exclusiva en la salud y el bienestar de las personas. Los certificados de sostenibilidad como BREEAM, LEED o VERDE incluyen también algunas medidas de salud y bienestar que son coincidentes con las de WELL, pero mayoritariamente son certificaciones diferentes y complementarias. Es muy frecuente encontrarnos con proyectos con doble certificación WELL + BREEAM o WELL + LEED.

Otra diferencia importante es el proceso de verificación: WELL es una certificación cuya esencia se basa en el rendimiento, por ello se realiza una inspección in situ que incluye la realización de test de calidad del aire, agua, iluminación, confort térmico y acústica.

¿En qué consiste el proceso de certificación?

WELL se compone de 10 categorías y más de 100 medidas enfocadas hacia la salud de las personas. Algunas son obligatorias y otras opcionales, cuantas más opcionales se realicen mayor será la puntuación final del edificio. Para certificar con WELL debemos planificar una estrategia en la que se identifiquen qué medidas opcionales vamos a aplicar y el objetivo de certificación. Para ello una buena opción es contar en el equipo de proyecto con un profesional acreditado WELL AP. Una vez implementadas las medidas, el proyecto será objeto de un doble proceso de verificación: documental e in situ (que incluye inspecciones visuales y mediciones) realizada por una tercera parte independiente. ITG es el organismo acreditado para realizar estas inspecciones in situ. Una vez superado este doble proceso de verificación se obtiene la certificación del edificio. Esta ha de ser renovada cada tres años para poder mantenerla, aunque el proceso de recertificación es más sencillo que el de certificación por primera vez.

El primero de los edificios de oficinas en lograr el WELL en España fue Castellana, 81, en 2018. Desde entonces, ¿cómo se ha ido evaluando este inmueble?

Efectivamente, el primer edificio completo certificado en España fue el de Castellana 81 en 2018. Esto significa que durante este 2021 les tocará realizar la recertificación del proyecto para mantener la certificación. Durante los tres años que dura el certificado el seguimiento que realiza WELL consiste en solicitar al WELL AP del proyecto alguna información de forma periódica como son mediciones de calidad del aire y calidad del agua o encuestas de satisfacción. Cuando se inicie el proceso de recertificación, además de estos documentos, se realizará una nueva inspección in situ para comprobar que se siguen manteniendo los estándares de salud y bienestar que condujeron a la certificación en primera instancia.

¿Cómo ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la evolución de esta certificación centrada en la salud? ¿Ha habido un mayor interés por parte de las empresas?

La pandemia ha convertido a la salud en el centro de nuestras vidas y también ha provocado que muchas personas empiecen a ser conscientes de la importancia de la ventilación, la iluminación natural, etc. Por todo ello, ha supuesto un impulso importante a la certificación WELL ya que cada vez se tienen en cuenta los criterios de salud a la hora de construir y rehabilitar edificios.

Como consecuencia de la crisis sanitaria, el International WELL Building Institute lanzó una certificación nueva denominada “WELL Health & Safety Rating”, ¿cuántos edificios españoles cuenta con este sello? ¿Qué aporta a sus ocupantes?

La certificación “WELL Health & Safety Rating” está enfocada a mejorar aquellos aspectos de los edificios vinculados con la situación de emergencia sanitaria: calidad del aire, protocolos de distanciamiento interpersonal, estrategias de desinfección y de evitar las superficies de contacto frecuente, etc.

Lo que aporta este certificado es un beneficio doble: por un lado, incorpora estrategias basadas en la evidencia para reducir el riesgo de contagio en los edificios y, por otro lado, lo hace con unos criterios transparentes en los que se busca comunicar esas medidas con el objetivo de trasladar confianza a los usuarios.

En el entorno residencial, ¿qué recorrido tiene WELL? ¿Se está estudiando su aplicación en otros sectores, como el logístico?

La vivienda es el lugar donde pasamos más horas a lo largo del día (ahora con el teletrabajo incluso más en muchos casos) por lo que implementar estrategias de salud es algo esencial. Actualmente en España no hay muchos proyectos residenciales en proceso de certificación WELL, pero consideramos que es una situación circunstancial debido a que es una certificación joven y los primeros en utilizarla siempre son las empresas con proyección internacional. Si miramos la evolución de esta tendencia a nivel internacional vemos que el residencial es el segundo sector después del de oficinas en aquellos países como Estados Unidos donde el certificado tiene una implantación desde hace más años. Específicamente el sector residencial “build to rent” es uno de los que está mostrando más interés en la certificación por las posibilidades que implica, un sector que está en auge en España.

El logístico es un sector muy importante en materia de certificaciones y estamos viendo un crecimiento significativo.

Al tratarse de un certificado de carácter voluntario, ¿de la misma manera que se obtiene se puede perder?

El certificado tiene una duración de tres años y posteriormente se debe superar un proceso de recertificación. En caso de que en esa recertificación no se acrediten los estándares mínimos exigidos se podría perder la certificación, aunque no es una casuística demasiado habitual.

¿En qué medida puede impulsar la llegada de los fondos europeos a esta certificación?

Los fondos europeos servirán para apoyar la economía verde y todo lo que tenga que ver con la salud del planeta y de las personas. En ese sentido somos optimistas en lo referente a las posibilidades de crecimiento que pueda implicar para la certificación.