Con la decoración pasa lo mismo que con la moda: cada cierto tiempo nos aburrimos de lo que antes nos parecía novedoso y las tendencias que antes nos producían un gran placer estético, de repente nos parecen poco atractivas. Innovar, evolucionar y cambiar forman parte de nuestra naturaleza; también reflejar a través de nuestras elecciones un momento personal y social concreto.
Repasamos cuáles son las tendencias de decoración en 2026 para que puedas quedarte con las que mejor te representen y dar una nueva vida (y una energía renovada) a tu hogar.
- Contraste cromático
- La paleta emocional de 2026
- Interiorismo sensorial y vivido (“lived-in interiors”)
- Apuesta por piezas originales
- Sofás con carácter y formas escultóricas
- Las curvas han llegado para quedarse
- Reinterpretación de estilos clásicos
- Mezcla de texturas
- Adiós a los estilos cerrados
- Sí a los inmuebles 'desnudos'
- Detalles y combinaciones inesperadas
- La iluminación como elemento emocional del hogar
Contraste cromático
Una forma de introducir el color en tu hogar sin pasarte de la raya consiste en apostar por el contraste cromático, combinando colores intensos con otros neutros y discretos. Por ejemplo, un azul intenso, un verde oliva o un terracota con un tono arena o un gris piedra.
No es un truco nuevo, pero esta tendencia nos habla de un ánimo de riesgo controlado y de juego sutil que pueden resultar de gran ayuda para aportar una mayor sensación de ligereza y alegría en nuestro día a día.
Elige un tono vibrante para dar una nueva luz a un rincón especial o apuesta por un papel pintado con tonos vitales o estampados arriesgados.
Es el momento de atreverte: si juergas bien esta carta lograrás un cambio sustancial sin grandes inversiones y obras complejas. Eso sí, no olvides la importancia de la coherencia estética: no es necesario que cada rincón 'hable el mismo idioma', pero sí que se entiendan entre sí.
La paleta emocional de 2026
Más allá de los colores tendencia oficiales –los tres tonos de azules de Bruguer y el blanco Cloud Dancer de Pantone–, 2026 incorpora una nueva forma de entender el color: la paleta emocional. Es decir, no se eligen tonos por moda, sino por cómo nos hacen sentir.
Los colores que dominarán los hogares serán aquellos que abrazan visualmente, como:
- Verdes oliva y salvia, que conectan con la naturaleza desde la calma.
- Terracotas suaves y tonos tierra modernos, cálidos pero depurados.
- Neutros serenos como los lino, arena, los ‘buttercream’ o los greige, que envuelven sin imponerse.
- Azules profundos o empolvados, que aportan introspección y equilibrio.
El objetivo es claro: crear espacios que transmiten bienestar desde el color.
Interiorismo sensorial y vivido (“lived-in interiors”)
Una de las tendencias más fuertes para 2026 es la evolución hacia hogares menos perfectos y más reales. Los expertos coinciden: las casas dejarán de ser espacios impersonales y se llenarán de piezas personales, artesanía, libros, textiles ricos en texturas y objetos que cuentan historias.
La clave será crear hogares “con alma”, que reflejen la verdadera personalidad y el estilo de vida de las personas que los habitan, y no espacios que parezcan recién salidos de un catálogo.
Este estilo transmite calidez sin caer en el desorden. Busca humanizar la casa, que se sienta acogedora desde el primer vistazo. Los diseñadores hablan de “interiores honestos”, donde la belleza está en la historia detrás de cada objeto y en la mezcla imperfecta de lo nuevo y lo antiguo.
Apuesta por piezas originales
No siempre es posible hacernos con las piezas de mobiliario que nos gustaría, pero siempre se puede apostar por la calidad y la originalidad a través de pequeños detalles que marcan la diferencia. Los textiles son un buen ejemplo, así como pequeñas piezas decorativas con un toque escultórico.
Este año invita a combinar exceso con un trasfondo de calma: no subestimes el efecto dramático que puede tener la caída de una bonita tela o una pieza de cerámica artesanal con presencia. Unos pocos detalles pueden transformar por completo la sensación que transmite tu hogar.
Sofás con carácter y formas escultóricas
El sofá se convierte en la pieza protagonista del salón, no solo por su confort –que sigue siendo esencial–, sino también por su carácter estético.
Veremos sofás voluminosos, modulares, con curvas envolventes, tapizados ricos (bouclé, lino grueso o terciopelo mate) y perfiles redondeados que “abrazan” al usuario.
Las curvas han llegado para quedarse
Las líneas curvas que dominaron los últimos años no solo se mantienen, sino que se consolidan. Sofás, mesas, sillas, lámparas y piezas decorativas adoptan formas suaves que relajan visualmente, hacen el espacio más transitable y generan acogida.
Las curvas crean flujos orgánicos que facilitan la circulación y promueven espacios más sociales y fluidos, una tendencia especialmente fuerte en salones y zonas de estar.
Reinterpretación de estilos clásicos
El año 2026 no mira al pasado con nostalgia, sino con reinterpretación. La revista Homes & Gardens confirma esta creciente tendencia en la que se recuperan estilos del pasado adaptados a materiales, proporciones y colores actuales.
Tendencias como el Neo Deco (una versión moderna del Art Déco) y el Grandma Chic, es un estilo decorativo que recupera elementos tradicionales o la estética de las casas de las abuelas, pero reinterpretada de forma moderna, fresca y deliberadamente estilizada.
En la versión actual del Art Déco veremos maderas mezcladas, geometrías elegantes, metales cálidos, terciopelos mate y piezas vintage muy seleccionadas. Estilos equilibrados con confort contemporáneo y combinaciones cuidadas.
Mezcla de texturas
La misma lógica se aplica a los objetos: los materiales naturales nunca pasan de moda, y combinar la textura de la madera, la piedra, la cerámica, etc., siempre es una apuesta segura, pero resulta mucho más divertido aportar un toque distinto introduciendo, por ejemplo, resinas o fibras a tus composiciones.
Combinar diferentes estilos y gamas cromáticas es todo un arte que invita al juego y a la experimentación: haz de tu hogar un templo de memorias rescatando esos tesoros que guardas en el trastero y mézclalos entre sí, en combinación con piezas nuevas seleccionadas con mimo.
Adiós a los estilos cerrados
Nada más aburrido e impostado que un espacio diseñado al pie de la letra siguiendo el manual de un estilo concreto, como el tan manido (aunque funcional) estilo mediterráneo.
En un contexto cada vez más convulso y cambiante, 2026 se anuncia como el año de lo ecléctico, de hacer posible lo que en un principio parecía imposible, de apostar por lo disparatado y por lo que la razón tiende a descartar, también en lo estético.
La personalidad, lo ecléctico y lo único se imponen frente a los códigos clásicos de lo estético, lo absolutamente neutro y lo impersonal. La apuesta es diseñar un hogar que funcione al cien por cien para ti, y no a medias para cualquiera.
Sí a los inmuebles 'desnudos'
Falsos techos, paredes huecas... Lo robusto y lo real ganan peso frente a lo caduco y lo estándar. Por eso, desnudar espacios, derribar falsas paredes y dejar a la vista la belleza de unos materiales con historia es una buena idea este 2026.
Consigue un mayor diálogo, gana luz y espacio, y fomenta el juego de tránsitos y usos eliminando obstáculos innecesarios, incluyendo tanto ese tabique que corta la circulación natural como ese mueble en desuso con el que tropiezas cada día.
Detalles y combinaciones inesperadas
En 2026, los pequeños gestos transforman cualquier habitación. Una de las tendencias más claras es la mezcla consciente de metales y acabados: latón con cromo, negro mate con níquel, acero con cobre, etc.
Los herrajes, tiradores, griferías y accesorios ganan protagonismo y aportan personalidad sin necesidad de grandes reformas. Eso sí, la clave estará en combinarlos con gusto para un resultado elegante y equilibrado.
La iluminación como elemento emocional del hogar
Si 2026 será el año de las casas con alma, la luz será una de las claves. La iluminación deja de ser un recurso meramente funcional para convertirse en creadora de atmósferas. La luz se convierte en el ingrediente emocional imprescindible. La tendencia apuesta por la iluminación en capas:
- Luz general suave, cálida y regulable.
- Luz ambiental con lámparas y LED ocultas que arropan.
- Luz de acento que destaca texturas, arte o rincones especiales.
En lugar de un único punto de luz superior, veremos hogares que “respiran” mediante distintas fuentes de luz que generan profundidad, bienestar y calma.