“Si no somos capaces de llegar a un acuerdo, perderemos todos. Perderá metrovacesa, perderá gecina y perderé yo”. Joaquín rivero, presidente de la inmobiliaria francesa gecina, sintetiza en esta frase el riesgo que corre la sociedad de verse abocada a una encarnizada guerra accionarial de trincheras, con el consejo de administración como campo de batalla
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