La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica anunció la semana pasada la venta del edificio ubicado en 60 Sloane Ave., en el céntrico barrio londinense de Chelsea, al fondo norteamericano Bain Capital por 186 millones de libras, unos 215 millones de euros. Una venta a pérdidas después de invertir unos 350 millones de euros desde 2013 y que desencadenó una de las mayores polémicas en El Vaticano, que aún se mantiene en los tribunales con el destituido cardenal italiano, Angelo Becciu, acusado de malversación de fondos y fraude.
El edificio en el famoso barrio de Chelsea sirvió como antiguos almacenes de la famosa marca Harrod’s, pero que en el momento de la compra había sido reconvertidos en viviendas de lujo. Según la Secretaría de Estado vaticana, se habían invertido 350 millones de euros en el edificio, tanto en gastos como en comisiones relacionados con los intermediarios, que años después son los que levantaron la polémica y las denuncias contra el cardenal y otras 10 personas más por fraude, malversación de fondos y extorsión.
El Papa decidió retirar de la Secretaría de Estado una cartera de activos valorada en 600 millones de euros, con la sospecha de que habían sido gestionados como un fondo soberano, sin ningún control interno ni externo.
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