Darle una segunda vida a las oficinas obsoletas. Este es uno de los objetivos que podría marcarse el negocio inmobiliario para los próximos 20 años. Esta es la principal conclusión de la última edición del estudio The Office Property Telescope elaborado por el equipo de Real Estate del área de Estrategia y Transacciones de EY. La firma estima que el mercado de oficinas de Madrid y Barcelona cuenta con más de 2,5 millones de m2 que podrían ser transformados en más de 25.000 viviendas.
Madrid presenta 1,8 millones de m2 de superficie edificada que de ser reposicionada a residencial alternativo implicaría una fuerte valoración para los propietarios de dichos inmuebles y la incorporación de 20.000 unidades de residencial o asimilable.
Este fenómeno supondría una recuperación de los precios medios del alquiler de los edificios de oficinas ‘prime’ ubicados en el centro de los distritos de negocios de, al menos, el 30%, hasta los 44 euros por m2 al mes. Esta reconversión necesita de la colaboración público-privada, pues la Administración debería contribuir en este proceso agilizando los trámites urbanísticos precisos.
Barcelona podría seguir la misma tendencia que Madrid, pero en menor medida. En la Ciudad Condal podrían incorporarse 8.000 unidades de residencial, o asimilable, si se reposicionaran 763.000 m2 de superficie edificada de oficinas que, actualmente, no está consiguiendo la rentabilidad esperada por sus promotores o propietarios. De esta manera, en las mejores zonas de oficinas de Barcelona, los precios podrían llegar a alcanzar los 37 o 39 euros por metro cuadrado al mes.
En palabras de Javier García-Mateo, socio responsable del sector Inmobiliario del área de Estrategia y Transacciones de EY: “La nueva tendencia de transformación de oficinas en viviendas alternativas en Madrid y Barcelona, impulsada por una mayor demanda de viviendas y una disminución en la contratación de oficinas, representa una oportunidad significativa de revalorización para los propietarios de estos inmuebles siempre que sigan la hoja de ruta adecuada. De acuerdo con nuestro estudio, en los próximos 20 años podríamos ver hasta 28.000 nuevas unidades residenciales en estas ciudades, siendo la mayoría de estas en alquiler”.
“Este fenómeno podría no solo mitigar la actual escasez de vivienda, sino también pondría en valor un mercado de oficinas que hoy está sobreofertado eliminando una parte de su inventario para favorecer el aumento de los precios de alquiler de los edificios que permanezcan. El mercado inmobiliario no puede seguir obviando la consolidación del teletrabajo y la necesidad de ofrecer viviendas en alquiler con servicios a los ciudadanos. Esta transformación debe llevarse a cabo dentro del casco urbano, no en las ciudades dormitorio como se ha hecho hasta la fecha”, añade García-Mateo.
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