Aumenta la preocupación por los recientes problemas financieros de las promotoras como Country Garden y Sunac, que se han sumado a los que arrastra desde hace años Evergrande
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Edificios China
GTRES

Los inversores en China parece que comienzan a ver mayor riesgo crediticio en la crisis del sector inmobiliario en el país. Según datos de Bank of América, el número de encuestados preocupados por el 'real estate' del gigante asiático se ha disparado en septiembre hasta un 33%, el doble que en el mes anterior, y consideran que la crisis inmobiliaria del país representa el mayor riesgo crediticio para la economía global.

La promotora china Evergrande, que anunció su quiebra en Estados Unidos en agosto, lleva luchando contra crisis financieras durante dos décadas, aunque su situación ha empeorado en lo últimos meses. Más reciente es la crisis de Country Garden, que este verano ha suspendido la negociación de 11 de sus bonos 'onshore' sine die y ha anunciado unas pérdidas de más de 6.100 millones de euros hasta junio. 

Ahora, con la economía ralentizándose y los precios de las viviendas cayendo, los propietarios no invierten en segundas o terceras viviendas. Además, Country Garden cuenta con varios proyectos Inacabados en ciudades más pequeñas en las que los inversores adquieren todavía menos viviendas.

A ambos gigantes inmobiliarios también su homólogo Sunac, que esta semana ha solicitado la protección por bancarrota del Capítulo 15 de la Ley de Quiebras de EEUU ante un tribunal de Nueva York mientras concluye la reestructuración de su deuda en el extranjero. La promotora inmobiliaria cuenta con un amplio apoyo de sus acreedores para reestructurar su deuda 'offshore', que supera los 9.000 millones de euros, y que implica entre otras cosas la condonación de créditos.

Mientras, las autoridades lanzaron hace un mes varias medidas para apoyar al sector inmobiliario, lo que generó cierto resurgimiento en la actividad. A pesar de ello, en Pekín, que mostró una mayor reacción al estimulo del gobierno, las ventas de viviendas ya construidas disminuyeron un 35% frente a lo registrado el fin de semana siguiente al anuncio de las medidas de relajación en los intereses hipotecarios. Así, las viviendas de nueva construcción han mostrado una tendencia similar en la capital.

La caída en los salarios dificulta la situación

La caída en los salarios de la población no parece estar ayudando, con bajadas que en Shanghái alcanzan el 9% y en Pekín el 6% en el segundo trimestre del año con respecto a lo registrado en 2022. De la misma forma, las bajadas en los salarios parecen ir de la mano con una disminución en los beneficios proporcionados a los empleados. Incluso los empleos estatales, que dan trabajo a una gran mayoría de la clase media china, no se libra de estas bajadas.

El sector de las empresas tecnológicas también está sufriendo las consecuencias de la ralentización de la economía, junto con la industria financiera o bancaria, que han registrado recortes de hasta un 40%. Frente a estos datos poco optimistas, el gobierno prevé un crecimiento de la economía del 5% para 2023.

A esto se une una tasa de desempleo juvenil que superaba el 20% en el momento en el que China decidió dejar de publicar datos al respecto hace un mes. La crisis ha generado una ralentización en el empleo que no ha hecho sino empeorar estos datos, que implican una menor inversión en bienes y servicios por parte de la población. Estas previsiones frenarían las ambiciones del presidente del país, Xi Jinping, de que este sector sea principal en la recuperación económica china.

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