Cuando pensamos en la posibilidad de vivir en un río, en una casa flotante, a nuestra cabeza puedan acudir diferentes imágenes de viviendas diseñadas y desarrolladas en el interior de barcazas ancladas en las riberas del río Sena o, propiamente casas flotantes como las que existen en los canales de Ámsterdam, en Países Bajos. En este país, paradigma de la adaptación de soluciones habitacionales a los cursos fluviales, además, han demostrado que esta adaptación y consideración del entorno natural, resulta fundamental para el desarrollo social, ambiental, y también para combatir el cambio climático.
Muy lejos de allí, en Ecuador, en concreto en el río Babahoyo, situados en la ciudad del mismo nombre, estas soluciones habitacionales son algo habitual desde épocas prehispánicas. De hecho, estas técnicas constructivas artesanales han terminado por ser incluidas en 2010 en la lista de bienes culturales inmateriales de Ecuador por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, no solo por su origen histórico, sino por representar un componente identificativo y de valor histórico cultural para la ciudad.
Con la vista puesta en los modelos de gestión y desarrollo del entorno desde la práctica de la arquitectura, nace Natura Futura Arquitectura, que busca soluciones sobre temas sensibles de la arquitectura y de las ciudades latinoamericanas, mediante la experimentación, la investigación continuas y su intervención en el entorno.
Una reforma para una nueva vida
Con sus intervenciones, el estudio ha permitido que el sector de las casas flotantes de Babahoyo, conocido como Las Balsas, haya pasado de considerarse como un lugar, en ciertos momentos, sórdido a un espacio de desarrollo. Así, mientras las instituciones públicas han promovido políticas de reubicación, el estudio, en su compromiso con la comunidad y como reflejo de la realidad histórica de la zona, ha desarrollado la reforma de vivienda flotante, construida hace más de 30 años con técnicas sostenibles.
Un ejemplo de ello es La Balsanera, una vivienda flotante con una superficie de de 8m x 9m. Esta estructura descansa en el río, sostenida por 58 tanques de plástico.
En el proceso de renovación, los antiguos palos de balsa, ya deteriorados, han sido sustituidos por pórticos de madera modulares, cada dos metros, construidos con madera local, para formar una estructura de celosía, con una cercha a dos aguas, rematada por un techo de chapa ondulada que cobija las terrazas exteriores, una plataforma que circunda toda la estructura y aporta espacios para su utilización productiva, con un lugar para la reparación de botes, y una terraza para servir comidas tradicionales de la zona.
En la zona externa, además de la terraza para servir comidas y el taller de reparación de botes, se puede acceder al baño seco, lavandería, inodoro, ducha y un pequeño huerto donde se cultivan algunas hierbas aromáticas y productos que se utilizan en las comidas que se sirven. La ducha y el baño higiénico resultaban algo impensable anteriormente para sus habitantes.
El desarrollo del proyecto ha permitido instalar un sistema de filtrado que toma el agua del río y lo filtra para su consumo y utilización higiénica. Mientras, por su parte, el baño seco, utiliza serrín y técnicas de compostaje, para convertir en abono todos los residuos generados.
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