Así es la única escuela oficial de Vidrieras Artísticas de España

Está en León y es la única formación reglada y oficial de Vidrieras Artísticas. Por sus aulas han pasado ya 300 alumnos desde que esta institución pública abrió sus puertas.
Lucía Martín , Jone Ibabe

Franquear las puertas de esta escuela nos retrotrae a nuestros años en el instituto: ir y venir de jóvenes acudiendo o saliendo de sus clases, barullo en las esquinas, taquillas, en este caso, sabiamente intervenidas artísticamente y arte, mucho arte en los pasillos.. Cualquier espacio es bueno para mostrar el trabajo de los alumnos, sean las cristaleras de paso en los accesos que comunican un edificio u otro o en esa exposición que han montado para mostrar las obras de fin de curso… Hemos venido hasta León para conocer de primera mano el trabajo de la única escuela de estudios oficiales y reglados de Vidrieras, la Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales

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Es el único centro educativo de España donde se puede obtener el título oficial de Técnico de Artes Plástica y Diseño en Pintura sobre Vidrio y el de Técnico Superior de Artes Plástica y Diseño en Vidrieras Artísticas. En ambos ciclos hablamos de dos cursos lectivos con diferentes módulos y que requiere, para su finalización, de la realización de obra y proyecto final. Desde que esta escuela está en funcionamiento han pasado por allí 300 alumnos, de todas las partes de España e incluso, de otras nacionalidades, como Ana, que viene de Australia y habla un perfecto castellano. También estudia allí, justo ha acabado su formación, Julio Bernabé, el alumno de mayor edad: 76 años porque el saber no ocupa lugar ni tampoco sabe de edades…

 Alumnos posando junto a un trabajo conjunto
Alumnos posando junto a un trabajo conjunto idealista/news

El perfil del alumnado es muy variado

En nuestra visita nos hace de anfitriona una de las profesoras, Cristina Fernández, quien nos cuenta que las instalaciones donde estamos es “Donde mayor tiempo pasan porque tenemos las mesas de trabajo donde hacen sus cartones, sus bocetos, tenemos las mesas de luz donde luego pintan y es donde más tiempo pasan. Luego tenemos unas zonas anexas donde ya cortan el vidrio, lo trabajan con maquinaria de grabado y unas salas de hornos”. El perfil del alumnado es muy variopinto: “Hay alumnado que viene al terminar los estudios obligatorios, la ESO. Hay alumnado que viene tras estudiar el bachillerato, que suelen acceder al ciclo formativo de grado superior. Hay alumnos que tienen estudios superiores que han hecho historia del arte, Bellas artes, diseño industrial. Tenemos unos estudiantes muy variados. Incluso uno de 76 años”, explica. Tras la formación tienen un periodo de prácticas en empresa: en el Grado Medio son 25 horas y en el Superior, 100. ¿Qué tipo de empresas les acogen? “Tenemos empresas locales y como tenemos alumnado de diferentes provincias de España, incluso de diferentes países, hay veces que nosotros les buscamos las prácticas en empresas o en talleres artesanales de otras ciudades y a veces ellos mismos se las buscan. Es necesario hacer convenios porque son estudios oficiales y reglados con titulación oficial”, detalla la profesora.

Vidriera artística realizada por el alumnado
Vidriera artística realizada por el alumnado idealista/news

Pero, ¿hay trabajo cuando se termina la formación? Porque lógicamente cuando se piensa en las vidrieras se vienen a la mente las hermosísimas vidrieras de Notre Dame en Paris o, sin irnos tan lejos, las espectaculares vidrieras de la cercana catedral de León pero ese tipo de obra tan laboriosa ya no se acomete salvo que sea para su restauración… “Tienen diferentes ramas por las que pueden buscar. Tienen la capacidad, por supuesto, de ser autónomos, montar su negocio, montar cooperativa o trabajar para gente del sector, talleres artesanales... Luego también podrían trabajar en industrias o profesiones anexas, como pueden ser decoradores de interiores, en arquitectura, incluso en industria pesada de vidriería”, aclara.

Fernández aclara que la demanda actual de vidrieras tiene dos tipos de públicos: el privado, que las solicita para sus casas, y el público formado por instituciones y demás. “La demanda privada ha bajado un poco porque los materiales son costosos y hay alguna fábrica en Europa de vidrio que ha cerrado. Y luego está la parte de restauración que suele ir en talleres especializados que ya van acorde con quien los contrate, la catedral, la iglesia..”. La Catedral de León, por ejemplo, cuenta con un taller específico para su restauración.

Alumna dibujando sobre un cristal
Alumna dibujando sobre un cristal idealista/news

En la escuela trabajan distintas técnicas

¿Sabemos cuidar en España los oficios de esta índole? “En España deberíamos mejorar cómo se cuidan los oficios artísticos. Es algo que no van a cubrir las máquinas, no van a poderlo hacer las máquinas y creo que deberíamos mimarlo más. Debería haber más inquietud por mantenerlos vivos. Además, aquí en estas enseñanzas partimos de las técnicas clásicas, pero se va evolucionando a las técnicas contemporáneas y modernas con materiales, con lenguajes nuevos”, aclara. En la escuela se trabajan desde las técnicas más clásicas a otras como la Tiffanys, que es del siglo XIX o los métodos del siglo XX y XXI como la vidriera de cemento, el fusing que permite hacer juegos de textura, de luz y de materia y volúmenes diferentes…

Alumna realizando una vidriera artística
Alumna realizando una vidriera artística idealista/news

Y no pensemos que los más jóvenes tienen que comulgar únicamente con las técnicas contemporáneas. Los hay como Irene Rodríguez, oriunda de Logroño,  amante de la vidriera clásica: “La verdad que soy más clásica, el fusing sí que aporta algo diferente porque aporta volumen a la vidriera, está muy guay. Pero yo soy más clásica. La vidriera que más me gusta es la de Santa Inés en Ávila. Además, las vidrieras de las catedrales suelen tener cierta simbología que te ayuda a identificar los personajes y a mí eso me gusta bastante”.

 Alumna mezclando pigmentos
Alumna mezclando pigmentos idealista/news

Fernández, que lleva años formando en esta materia, comenta que la vidriera hace magia con la luz, generando ambientes muy especiales. “Me gustaría poder crear obras y que puedan transmitir esas mismas sensaciones que me producen a mí”, dice Irene Rodríguez. Pues sea...

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