Un piso pequeño es ideal para atreverse con el color. Habrá quien opine lo contrario, que es mejor tirar por lo seguro, pero apostar por el blanco en el dormitorio y en espacios comunes, como el recibidor o el pasillo, es, en general, un error porque lo único que vas a conseguir es que el espacio no transmita ninguna emoción.
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La elección del color en pisos pequeños tiene mucho que ver con la luz natural y la orientación, pero también con otras cuestiones que, a veces, descuidamos, como no prestar atención al suelo o al techo, por ejemplo. Por eso, no deseches colores oscuros a priori. En este artículo te contamos 3 errores que debes evitar a la hora de elegir el mejor color para un piso pequeño en los que, seguramente, no habías caído.
Es un error no valorar la orientación del espacio y cuánta luz natural recibe
La luz va cambiando de intensidad a lo largo del día. Sin importar el tamaño del piso, debes tener muy en cuenta hacia dónde están orientadas las habitaciones y, a partir de ahí, escoger el mejor color. Por ejemplo, en una habitación con orientación sur hay que elegir tonos fríos para conseguir sensación de calma porque la luz intensifica el color. Si no tienes en cuenta este consejo, lo único que vas a conseguir en un piso pequeño es provocar cierto agobio. De la misma forma, en espacios orientados al norte, es mejor decantarse por tonos más cálidos, tipo arena, para conseguir una sensación cálida y acogedora. En resumen, desechar colores oscuros simplemente porque crees que no encajan en un espacio pequeño no es la mejor idea.
No tener en cuenta el suelo y el techo al elegir al color es una equivocación
En un piso pequeño, suelo y techo son superficies que no debes desdeñar porque aportan interés visual. Hace poco, unos amigos redecoraron el dormitorio. Escogieron un bonito papel pintado textil en color crema, pero el techo y el suelo eran de un aburrido blanco y gris respectivamente. El potencial efecto cálido del papel se quedaba en nada. Hubieran conseguido que destacara colocando una tarima de madera de roble y pintando el techo –o solo las molduras– de un suave tono verde con el que le hubiera dado al dormitorio un aspecto más cálido y natural. En resumen, valora arriesgarte un poco con el color o material del suelo y techo porque conseguirás provocar sensaciones más interesantes que si no lo haces.
No descuides otros acabados y no escojas los colores de forma aislada para cada espacio
Además de suelos y techos, debes tener muy en cuenta los muebles o azulejos de la cocina (o del baño), pero también cuadros u otros accesorios decorativos, como alfombras o textiles. La razón es que todos influyen en la percepción del color e ignorarlos puede dar como resultado que el espacio parezca un popurrí. En este sentido, al elegir los colores en un piso pequeño también es un error hacerlo de forma aislada en cada espacio porque no vas a conseguir ambientes coherentes sino que el resultado será un tanto caótico y desordenado.
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