En España hay casi 9,5 millones de perros y dos millones de gatos. Es decir, más o menos un tercio de los hogares españoles convive con una mascota. Cifras aparte, los perros añaden a nuestra vida compañía y buenísimos ratos, pero también una dosis importante de suciedad y desorden en casa. ¿Cómo disfrutar de alfombras limpias y tapicerías que aguanten mejor las perrerías de nuestros compañeros de cuatro patas? En este artículo te lo contamos y te proponemos otros consejos prácticos, como contar con una zona específica de lavado.
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Escoge bien el material de los tapizados
Es mejor escoger bien los tapizados que andar tapando tus sofás y butacas preferidas con toallas y mantas. Desde luego, cubrir su cama y otros muebles con toallas suaves es una buena manera de que no se llenen de pelos –aunque tendrás que lavar la toalla– y de evitar manchas o arañazos de las patas.
Los tapizados de exterior son estupendos porque son más duraderos y fáciles de lavar. Los de microfibras no se deshilachan. Además, hay tejidos específicos para mascotas que evitan la acumulación de ácaros o bacterias. En cuanto a los colores, mejor lisos y del mismo tono que el pelo de tu mascota para que todos los pelos que suelte se vean un poco menos.
Si puedes, incorpora una zona de lavado para tu perro
¿Estás haciendo reforma en casa y tienes un perro? Si tienes un garaje propio, diseña una zona de lavado específica. Puedes hacerlo en una esquina sin ocupar mucho espacio, añadiendo un grifo extraíble para que todo resulte más fácil. En un piso también puedes disfrutar de una microestación de limpieza. Hay varias posibilidades. Una de ellas pasa por deshacerse de la bañera e incorporar un plato de ducha más largo. Ahora, coloca una pequeña mampara divisoria hasta la altura de las rodillas y ¡listo! Si tienes un grifo extraíble, puede servirte para lavar a tu perro sin necesidad de instalar dos grifos.
Estas son las mejores alfombras para perros (y las peores)
Las alfombras son uno de los accesorios que más sufren con los perros y los gatos. Por eso, lo mejor es escoger una alfombra de fibras sintéticas, de nailon o de algodón, que se pueden limpiar con productos en seco, con soluciones más caseras, tipo vinagre diluido en agua, o meter en la lavadora sin preocuparse por si se estropearán o no.
Las alfombras de lana también son una buena opción porque no acumulan tanto polvo y suciedad. Aguantan mejor los arañazos y, además, como son gruesas y suaves al tacto a las mascotas les suelen gustar mucho. En cuanto a cuáles no elegir, las alfombras de sisal no son una buena idea. ¿Por qué? Tienen muchos nudos y terminarán sucumbiendo a tu perro. Tampoco las de yute, que son naturales y ecológicas, pero ásperas, rugosas y muy absorbentes, con lo que atrapan olores y manchas fácilmente.
Por último, cuida tu lavadora con estos consejos
Este último consejo no está directamente relacionado con la decoración, pero a muchos se les pasa por alto. Los que hemos tenido perros en casa sabemos que hay cosas que cogen mucho olor, como la cama del perro (sí, también la del gato), las alfombras y los sofás (es inevitable que en algún momento terminen subiéndose a uno). Para que no huelan tanto hay que lavar camas y fundas regularmente, y, claro, la lavadora sufre porque los perros sueltan mucho pelo que, por si fuera poco, te puedes encontrar en la ropa del siguiente lavado.
En casos así, lo que debes hacer es lavar todo lo del perro o el gato aparte y limpiar luego el interior de la lavadora –sin olvidarte de la junta de goma– con papel de cocina o con un trapo húmedo. Además, déjala abierta para que no coja olor. Finalmente, aspira el tambor. Además, haz un lavado en vacío con jabón, en un programa caliente, al menos cada tres meses.
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