Artículo escrito por Catarina Beato, colaboradora de idealista/news Portugal.
En la lista que la Comisión Europea publicó en Bruselas el 21 de abril, entre candidaturas de grandes ciudades europeas, aparecía un municipio de 510 habitantes de la provincia española de Ourense. San Xoán de Río se llevó el bronce en la quinta edición de los Premios Capitales Europeas de la Inclusión y la Diversidad, en la categoría de autoridades locales con menos de 50.000 habitantes. Un año antes había llegado a la final del premio específico de vivienda inclusiva, en la misma lista donde figuraba Braga.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Siete años antes de ese anuncio, el mismo municipio gallego estaba quedándose despoblado, perdía entre 30 y 40 habitantes al año e iba encaminado a convertirse en una de las zonas rurales que conforman la conocida como ‘España vaciada’.
¿Qué ocurrió en ese tiempo para propiciar este giro histórico? Todo empezó por las casas vacías…
Un municipio que perdía 40 vecinos al año
San Xoán de Río se encuentra en la comarca de Terra de Trives, en la zona sureste de Galicia, tiene 61 kilómetros cuadrados y el padrón municipal contabilizó 510 residentes en 2025. Los mismos registros apuntan a una edad media cercana a los 61 años y a una población en la que casi la mitad ya ha superado los 65.
Xosé Miguel Pérez Blecua, ingeniero especialista en sistemas de telecomunicaciones, cuenta que, en 2019, cuando llegó a la alcaldía, quedaban 505 habitantes y el municipio perdía entre 30 y 40 al año. En los años 80, recuerda el alcalde, vivían allí más de 3.000 personas. Se presentó al frente de una agrupación de electores independiente y obtuvo mayoría absoluta, resultado que repitió en el mandato siguiente, ya encabezando una lista del Partido Popular.
Su historia cambió cuando su abuela empezó a necesitar ayuda y la familia la llevó a casa de sus padres, a más de 200 kilómetros de distancia, y ella perdió sus raíces, las rutinas del pueblo, su gente y el ambiente que conocía.
De ahí sacó Pérez Blecua la conclusión que hoy sustenta el programa municipal de telegerontología: la tecnología sirve, sobre todo, para que las personas puedan seguir viviendo en el lugar donde quieren estar.
Las casas vacías llegaron antes que las ‘startups’
El primer frente de trabajo fue la vivienda. San Xoán de Río forma parte del RE-HABITA RURAL LAB, proyecto que agrupa a nueve municipios de Ourense y que recibió 260.941 euros del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Equipos técnicos recorren las parroquias locales fotografiando casa a casa, construyendo un mapa del parque edificado en desuso. Sobre ese mapa se levanta una bolsa de alquiler social dirigida prioritariamente a mujeres, con la justificación explícita de que son ellas quienes fijan población y dinamizan la economía local. En paralelo, funciona un servicio gratuito de asesoramiento a los propietarios sobre qué hacer con su inmueble.
En junio de 2026, el programa ya había superado las 170 solicitudes de asesoramiento en la red de los nueve municipios, y cerca del 60% de las consultas se referían a ayudas y financiación para obras. Los promotores estiman que más del 40% de las casas de la provincia de Ourense están vacías, un porcentaje que afirman es el más alto de España.
La certificación que parecía no servir para nada
Tras este trabajo de base, el municipio se certificó como Startup Village ante la Comisión Europea, junto al concello vecino de A Pobra de Trives, bajo la denominación Startup Village del Val do Navea. San Xoán de Río fue la primera de España. La distinción se enmarca en el trabajo europeo en torno a la innovación en las zonas rurales y el efecto práctico, según el alcalde, fue el acceso a redes internacionales, financiación y contactos difíciles de alcanzar para un municipio de esta dimensión.
El ejercicio consistió en organizar información: infraestructuras, cobertura de red, terrenos disponibles y servicios existentes, para que quien se plantee instalarse sepa qué puede hacer y en qué condiciones. Pérez Blecua defiende que la digitalización del urbanismo municipal fue decisiva, porque quien invierte necesita seguridad jurídica y poder consultar las oportunidades sin meses de burocracia en papel.
“Cuando lo hicimos, mucha gente decía que aquello no servía para nada”, reconoce el alcalde. Los resultados llegaron años después, con el anuncio del Rural Valley, un campus residencial a instalar en Os Biocos, que prevé la rehabilitación del antiguo albergue y la construcción de 50 cabañas:
- 30 cabañas para los fundadores de 30 startups, que permanecerán 12 meses en el territorio.
- 10 para estancias de emprendedores e inversores.
- 10 para el personal de las instalaciones.
- 350 euros mensuales por participante, con alojamiento, manutención, fibra óptica de un gigabit, mentorías y desarrollo de prototipos incluidos.
- Primera promoción prevista para marzo de 2027, con el objetivo anunciado de 120 emprendedores al año.
TTalía Jiménez, responsable del proyecto, garantiza que están previstas becas para quien no pueda asumir la mensualidad y horas de voluntariado con los vecinos, para que el campus no funcione como un espacio cerrado sobre sí mismo.
Qué ha cambiado ya en el mercado inmobiliario local
Entre lo que está ejecutado y lo que sigue en fase de anuncio hay una distancia considerable. El padrón municipal registaba poco más de 500 residentes a principios de 2025, y un campus de ‘startups’ por construir todavía no equivale a población fijada. El interés de quienes trabajan en remoto por territorios de baja densidad es real, y Portugal lo conoce bien a través de los nómadas digitales.
Según Pérez Blecua, prácticamente no se construyeron casas nuevas en San Xoán de Río en los últimos 40 años, lo que dejó al municipio con un parque casi íntegramente compuesto por casas tradicionales, buena parte de ellas cerradas desde hace décadas. El alcalde cuenta que las licencias de obra se multiplicaron, con propietarios que aparecían dos veces al año y que decidían rehabilitar la casa heredada para pasar allí temporadas largas o para mudarse definitivamente.
La secuencia es conocida en estos territorios: primero se rehabilita la casa familiar, después se prolongan las estancias y solo al final se cambia el domicilio fiscal, razón por la que el padrón es siempre el último indicador en reaccionar.
Bruselas premió la parte social
La distinción se apoyó en el trabajo social anterior al campus de startups, que aún está por construir. San Xoán de Río destina el 20% del presupuesto municipal anual a políticas de inclusión y compitió en la categoría con los municipios vascos de Azpeitia, Errenteria y Orio y con la localidad italiana de Marsicovetere. El oro y la plata también se quedaron en España, con Errenteria y Orio.
Bruselas reconoció tres ejes:
- El programa ‘Mulleres de Río’ otorga capacidad de decisión a las mujeres mayores en la gobernanza local.
- Las declaraciones institucionales sobre derechos LGBTIQ+ sirven de base a la acción municipal.
- El ‘Rural SocialTech’ trabaja competencias digitales y economía social, y se conecta con el programa de telegerontología que nació de la historia de la abuela del alcalde.
Dicho esto, tampoco conviene confundir un premio europeo con un resultado demográfico. San Xoán de Río ha frenado la caída de población, pero sigue siendo un municipio de medio millar de personas, con casi la mitad de los residentes por encima de los 65 años.
Un informe europeo reciente concluyó que la mayoría de los jóvenes rurales querría quedarse en sus pueblos, siempre que hubiera transporte, trabajo y comunidad, y esa es la materia prima con la que trabajan estos municipios.
Lo que este caso muestra es más modesto y más aprovechable de lo que los anuncios sugieren: un municipio pequeño puede atraer socios y cambiar la forma en que es percibido en cinco o seis años, sin esperar una inversión salvadora.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta