La batalla por el comercio de barrio también se libra de puertas adentro: en quién es dueño del local. Barcelona quiere entrar en ese terreno con un fondo público para comprar establecimientos emblemáticos o estratégicos y preservar su actividad. El Ayuntamiento de Jaume Collboni busca que la continuidad de estos negocios tenga un respaldo inmobiliario: la propiedad de los espacios que ocupan.
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Del escaparate al contrato de compraventa. El consistorio quiere disponer de dinero para adquirir locales y de herramientas para adelantarse a otros compradores cuando esté en juego un comercio que considere esencial. La previsión es activar el fondo antes de que termine 2026, aunque todavía no se ha anunciado su presupuesto. Collboni también ha avanzado que espera dar a conocer alguna operación durante el último trimestre del año.
El alcance de la iniciativa va más allá de las tiendas históricas. El planteamiento incluye establecimientos singulares y negocios que prestan un servicio relevante o contribuyen a vertebrar un barrio. El criterio, por tanto, también atenderá al papel que desempeñan en su entorno.
Para avanzar en las adquisiciones, el Ayuntamiento y la Generalitat han anunciado un grupo de trabajo que estudiará los cambios legislativos necesarios para que los municipios puedan ejercer el derecho de tanteo y retracto sobre locales comerciales estratégicos. El conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, ha situado esta reforma entre las herramientas que se analizarán para preservar esos negocios. La propuesta contempla actuar sobre una selección limitada de locales emblemáticos o estratégicos.
La compra preferente sigue, por tanto, pendiente de desarrollo normativo. El anuncio marca la intención municipal de intervenir en determinadas operaciones, pero su aplicación dependerá de los cambios que finalmente se aprueben. También queda por conocer la capacidad económica del fondo, clave para dimensionar cuántas adquisiciones podrá acometer.
La iniciativa se presentó en el Foro Europeo de las Ciudades y el Comercio de Proximidad, en el año en que Barcelona ostenta la Capitalidad Europea del Comercio Local. La ciudad cuenta con más de 60.000 establecimientos comerciales y el sector aporta el 13,2% del PIB municipal y emplea a más de 152.000 personas.







