Terminar de pagar la hipoteca es uno de los días más liberadores que existen. Pero antes de desentenderse del todo hay que hacer un último, pero pequeño, trámite. Deberás cancelarla en el Registro de la Propiedad, de forma que la vivienda quede oficialmente libre de cargas. Aunque podrías optar por no hacerlo, lo habitual y aconsejable es completar esta gestión. Para ello, debes solicitar el certificado de deuda cero al banco; firmar la cancelación ante notario; pagar el IAJD, y, por último, cancelar el préstamo en el Registro de la Propiedad.