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El modelo ‘low cost’ llega a los hoteles de diseño en el centro de Madrid

La cadena Sidorme estrena un nuevo hotel en Madrid. En concreto, el número 52 de la Calle Fuencarral de la capital acoge, tras una reforma de calado, el que será el primer establecimiento del grupo hotelero en el centro de una ciudad. Jairo González, consejero delegado de Sidorme, indica que la compañía continúa con sus planes de expansión y espera abrir cuatro hoteles más en 2015.

¿Qué es Sidorme?

Es una compañía hotelera que surge en el 2004. Se funda en Barcelona por Fernando Rivas. La inaguración de su primer hotel fue en 2008 en Mollet del Valles. El hotel del número 52 de la calle Fuencarral de Madrid es el décimo que hemos abierto.

¿Por qué llevar el modelo ‘low cost’ al negocio hotelero?

Los modelos de negocio ‘low cost’ de los últimos 15 años, gracias en parte al desarrollo tecnológico, intentan dar a los clientes sólo lo que es estrictamente necesario a cambio de un precio imbatible. La mayoría de los ciudadanos son sensibles a los precios y por eso queremos dar servicio a esas personas que buscan una buena cama, una buena ducha y un buen wifi. Todo ello a buen precio.

El hotel del número 52 de la calle Fuencarral en Madrid es el primero que abren en el centro de una ciudad. ¿Por qué han esperado tanto?

Cuando surge la cadena, en 2004, el mercado inmobiliario está imposible. En los inmuebles que arrendamos o que compramos para establecer nuestros hoteles el precio de amortización de la operación pesa mucho en la factura del cliente. Por eso, inicialmente apostamos por situarnos en las afueras. Ahora ya hay oportunidades en el centro de las ciudades como en el caso de este hotel, donde con una rehabilitación conseguimos repercutir al cliente un precio menos significativo.

¿Cómo localizan esas oportunidades inmobiliarias?

Teniendo claro qué tipo de edificio necesitas en cuanto a la ubicación, la superficie y el número de habitaciones. Nos llegan muchas oportunidades tanto de propietarios, de intermediarios, agentes de la propiedad o administradores que conocen  nuestros planes de expansión y por eso, nos las ofrecen. A partir de ahí, se empieza a estudiar cómo transformar un edificio a un hotel Sidorme y si encajan los números y las pretensiones del propietario, hay operación.

¿Cómo se desarrolló la operación y la transformación del inmueble?

Llegamos a un acuerdo en julio de 2013 porque el contrato con los anteriores arrendatarios (Hostal Nuria) vencía en noviembre de ese mismo año. Cumplido ese plazo, se empiezan a preparar las solicitudes de las licencias ya que la actuación que teníamos prevista en el edificio era muy importante. De esta forma, se presenta un proyecto básico de ejecución que después se convierte en el de la ejecución de la licencia. Ésta, a su vez ,pasa por todo el mecanismo de estudio por parte de urbanismo porque se trata de un edificio con un cierto grado de protección. En el momento que nos entregan la licencia, empezamos con el proceso de demolición, que suponía básicamente quitar todos los tabiques porque la configuración antigua no servía para nuestro proyecto.

¿Qué inversión ha supuesto este proyecto?

Cuando firmamos el contrato, estimábamos una inversión inicial de entre 1,1 y 1,2 millones de euros pero una serie de imprevistos la han disparado hasta los 1,6 millones. Nada hacía presagiar el lamentable estado del edificio porque contaba con una inspección técnica positiva. Eso es lo que explica ese desajuste en la inversión.

¿Y qué rentabilidad esperan?

Dependerá de cómo funcione el hotel; el grado de aceptación entre nuestros clientes; la evolución de la demanda y la oferta de otros hoteles en la zona… Obtener una rentabilidad adecuada depende de las condiciones en la que consigas la financiación y de los fondos propios desembolsados por los accionistas. En concreto, para este hotel creemos que una rentabilidad del 10% podría ser más que razonable.

¿Qué precios tienen las habitaciones de Sidorme?

Varían en función del hotel y de su ubicación. El precio más bajo que lo ofrece el hotel de Paterna (Valencia) con un importe de 30 euros.  El más alto, seguramente, esté en el de la calle Fuencarral que se moverá entre los 55-60 euros iva incluido. No obstante, nuestras tarifas dependen mucho de la oferta y de la demanda. Es decir, de los precios que tenga la competencia de alrededor y de demanda que haya en la ciudad en cada momento. Es decir, si en una zona va a producirse un evento y  se llenan todos los hoteles, subimos el precio de las habitaciones. En ocasiones, hemos ofertado habitaciones a 20 euros y en otras, a 500 euros. En casos como ese, informamos a nuestros clientes habituales de que debido a ese evento previsiblemente se incrementará el precio.

¿Cuál es la postura de Sidorme sobre la regulación del alquiler vacacional por parte de particulares?

El negocio hotelero y el del alquiler vacacional son dos modelos que pueden convivir perfectamente. La patronal hotelera lo que reclama es regulación y no tanto prohibición. Es decir, lo que se exige a los hoteles desde el punto de vista regulatorio es tan extenso e intenso, que muchas veces no entiendes cómo a nosotros nos miran con lupa. No obstante, mucha de la reputación de este tipo de alojamientos viene de los comentarios online y para mí es mucho más creíble generalmente eso, que el hecho de tener más o menos estrellas. Es mayor competencia pero es otro tipo de competencia y que al final, ese tipo de oferta genera otro tipo de demanda.

¿Cuáles son sus planes de expansión?

La cadena ha pasado por la crisis y ahora vive un momento dulce porque por fin hemos encontrado el tamaño suficiente con diez hoteles, generando buena rentabilidad a los accionistas, caja suficiente y generando beneficios. Facturamos cerca de 7 millones de euros. Es un modelo muy escalable. Este año hemos abierto tres hoteles nuevos y eso supone aumentar un 40% el tamaño de la cadena. Creo que podemos seguir creciendo a ese ritmo anualmente. Eso significa abrir cuatro hoteles más el próximo año y estamos trabajando duro para encontrar buenas ubicaciones y buenos contratos para que al final sean aperturas rentables.

¿Ya tienen localizadas sus próximas ubicaciones?

Tenemos preseleccionada 10 ubicaciones y ahora empieza la negociación. Hay que hacer entender al propietario lo que queremos realizar en su edificio; estudiar los flujos monetarios; los riesgos de esa transformación en hotel y ver cómo lo repartimos con los dueños de cada inmueble. Quién invierte, quién asume el riesgo, qué rentabilidades se esperan… A la hora de escoger las ubicaciones somos muy cautos y seleccionamos aquellas que, al menos sobre el papel, estamos seguros de que van a tener sentido. Es decir, que van a ser rentables para el propietario y para Sidorme. Nuestro foco para el próximo ejercicio fundamentalmente son Madrid y Barcelona. También estudiamos en Salamanca, Valencia, Murcia, San Sebastián, Bilbao… En Madrid, entendemos que hay buenas oportunidades. En concreto, en la capital contamos con 3-4 edificios que podrían convertirse en hoteles Sidorme.

Entiendo que esa apuesta es porque están convencidos de la recuperación turística de Madrid

La tendencia en el número de turistas que visitan Madrid está cambiando mientras que en Barcelona, ya es una locura los años que está viviendo. Este ejercicio va  a ser récord y hay oportunidades para nuestro concepto en Madrid. Esta ciudad tiene un oferta hotelera muy amplia, muy variada pero al mismo tiempo muy vetusta. Hay hoteles maravillosos pero igual llevan 10 años sin que se haya invertido un céntimo en renovarlos y necesitan una puesta al día. En cambio, nuestros hoteles son modernos, minimalistas y sobre todo, nos gastamos mucho dinero en su mantenimiento y su apariencia.

¿Y cómo se combina la filosofía ‘low cost’ con el diseño minimalista?

Es un círculo virtuoso. Cuando pones pocas cosas en una habitación pero lo pones bien, necesitas mucho menos dinero que si la llenas de florituras. Detrás de esto, está el trabajo del equipo de arquitectura y de interioristas que estudian cómo dar un resultado espectacular a la vista sin gastar dinero o gastando lo justo donde hay que gastarlo.