Las vacaciones pueden esperar, pero la sensación de desconexión no. En los últimos años se ha asentado el concepto de ‘staycation’: te quedas en casa o en los alrededores, pero cambias el ritmo, el paso y el ambiente. La clave no está en hacer grandes alteraciones en tu día a día, sino en introducir pequeños cambios que aligeren los espacios y la mente. Con decisiones acertadas sobre colores, luces, tejidos y detalles, la vivienda de siempre puede evocar una casa en la playa o un refugio en la sierra.