La construcción y las actividades inmobiliarias recibieron una inyección de 7.698 millones de euros durante el año pasado procedente de inversores no residentes, lo que representa el 35,5% de todo lo que captó España. Según los datos del Ministerio de Economía, la construcción de viviendas se convirtió en el negocio estrella para el dinero extranjero al registrar una espectacular subida del 8.200% y un volumen cercano a 3.200 millones, frente a los pírricos 36 millones de 2014.