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Ideas de decoración: guía rápida para diseñar el dormitorio perfecto en ocho simples pasos

Autor: houzz

El dormitorio es el lugar de la casa que utilizamos para descansar, relajarnos y dormir. Durante el día debe ser un espacio muy agradable y luminoso y, por la noche, un auténtico remanso de paz. Tan importante es la decoración final como todos los pasos previos para conseguir la habitación perfecta.

Te contamos ocho claves que te ayudarán a diseñar tu dormitorio soñado, gracias al buen uso de elementos esenciales como la iluminación, el mobiliario, la acústica y los colores más idóneos.

Elegir la cama más adecuada. Independientemente del estilo decorativo que quieras aportar a tu dormitorio, cuando decides redecorarlo o diseñarlo de nuevo, es fundamental que empieces por la selección correcta de la cama, tanto del soporte como del colchón. Es el primer paso en la configuración de un dormitorio confortable. Un buen descanso repercute directamente en nuestro estado, tanto físico como emocional. Una mala postura puede causar problemas en la espalda y en las cervicales, afectando en consecuencia a nuestro estado anímico.

Tómate el tiempo que necesites para elegir el colchón adecuado en función de tu postura más habitual, si duermes en pareja o no, tu peso y altura, entre otros condicionantes. A partir de cada uno de ellos podrás determinar si necesitas un colchón de muelles, látex, viscoelástico o de espuma; las cuatro opciones más comunes.

Los colchones de muelles son los más vendidos del mercado, resultan económicos y ofrecen una sujeción apropiada para tu espalda. Eso sí, con el paso del tiempo acaban deformándose. En cuanto a los de látex, podemos encontrar dos variedades: los sintéticos y los naturales. Este tipo de soporte se adapta totalmente al peso y forma del cuerpo, por lo que resultan extremadamente cómodos.

Si te decantas por un modelo de látex es necesario que tengas en cuenta que necesitarás colocarlo sobre un somier de láminas de madera o una base transpirable. Voltéalo cada tres meses de arriba abajo y cambia su orientación para mantener una higiene adecuada.

Los viscoelásticos son una de las mejores propuestas en el sector del descanso. Se adaptan perfectamente a la fisonomía corporal, ya que ninguna zona del cuerpo se queda sin el apoyo correcto. Tal y como pasa con los de látex, también deben utilizarse con somieres de lamas de madera o bases transpirables para conseguir el máximo confort y adaptabilidad. Sólo necesitarás cambiar su orientación de vez en cuando.

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Por último, encontramos los colchones de espuma. Las nuevas tecnologías e inversión en investigación han conseguido que evolucionen hasta convertirse en una alternativa muy interesante, resistente y flexible. Existen diferentes tipos de firmeza y pueden adaptarse a cualquier medida. Si eliges un colchón de espuma de calidad estándar se deformará enseguida, por lo que es importante invertir en un modelo de calidad superior.

Una ventilación correcta. Es un factor imprescindible para favorecer el descanso. Todos los dormitorios necesitan tener una abertura al exterior, a modo de ventana o balcón, que permita abrirse con facilidad durante un buen rato a diario con el objetivo de renovar el aire. La falta de pureza, temperatura inadecuada o humedad excesiva pueden trastornar nuestro sueño, afectando después a nuestras actividades diarias. La carencia de oxigenación producida por una ventilación insuficiente afectará a nuestra respiración, por lo que no descansaremos correctamente.

Realiza varias veces al día si puedes una ventilación instantánea, esto es: en el dormitorio con la puerta cerrada, se abre la ventana por completo durante unos minutos y se vuelve a cerrar. Si repites esta operación dos o tres veces al día conseguirás que el aire se regenere por completo, evitando que las paredes se enfríen excesivamente. Por lo tanto, no tendrás que caldear el ambiente de nuevo y, en consecuencia, ahorrarás en consumo energético.

La temperatura idónea. La calidad del sueño también se ve influenciada por la temperatura de la estancia. Es necesario plantear correctamente el sistema con el que lo conseguiremos, tanto en verano como en invierno. Un uso excesivo de la calefacción o del aire acondicionado impedirá que descansemos correctamente.

En invierno, usando mantas y rellenos nórdicos podremos dormir de forma placentera, ya que estas indispensables prendas no producen calor pero nos ayudan a reducir la pérdida del calor corporal. En verano, cuando las temperaturas superan los 26ºC, se activa el sistema de refrigeración de nuestro cuerpo en forma de sudor, por lo que no podemos dormir cómodamente. Si descansamos en un dormitorio acondicionado con una temperatura que se sitúe entre los 19 y los 26ºC, podremos dormir de manera confortable.

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Adiós a los ruidos. El aislamiento acústico es un aspecto fundamental que hay que tener en cuenta en esta estancia más que en ninguna otra. Las cortinas, la ropa de cama o las alfombras ayudan a aislar parcialmente ciertos ruidos. Las paredes enteladas o empapeladas también ayudan a mitigarlo. Sin embargo, si el ruido exterior es excesivo debes plantearte cambiar el cristal de las ventanas por vidrios dobles. De este modo conseguirás aislar tu dormitorio del ruido y de los cambios de temperatura al mismo tiempo.

La iluminación ideal. Como el resto de estancias de la casa, el dormitorio requiere un buen estudio de la iluminación. Para conseguir la adecuada debemos tener en cuenta los siguientes tipos de iluminación: general, ambiental y puntual. La iluminación general se consigue a través del uso de luminarias ubicadas en el techo, focos o apliques de pared que estén dirigidos hacia éste. Gracias a dichos elementos conseguiremos que el dormitorio se ilumine de forma homogénea y generalizada. Tienen que hacerlo de manera adecuada para evitar puntos de excesiva luminosidad, especialmente en áreas de descanso.

La iluminación ambiental se ubica generalmente en las mesitas de noche y para ello se utilizan lámparas de sobremesa o apliques de pared orientados hacia la cama. Debe ser una luz directa aunque muy suave para evitar que la vista se canse. La puntual va dirigida hacia un foco concreto o elemento que pretendemos destacar: un cuadro, espejo o una zona determinada del vestidor.

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Zonas de almacenaje para mantener el orden. Un dormitorio desordenado genera inquietud, por lo que no ayuda a descansar correctamente. Es necesario, por tanto, plantear cómo y dónde vamos a almacenar todas nuestras cosas desde el principio. En una habitación acumulamos ropa, bolsos, zapatos, juegos de cama, objetos personales, libros… por lo que si no se guardan correctamente dificultaremos el tránsito, la ventilación y acumularemos demasiado polvo.

Si vas a comprar mobiliario nuevo, hazlo con capacidad de almacenaje para evitar esta situación. Por ejemplo, una cama con canapé abatible es la solución perfecta para guardar la ropa de cambio de temporada, cojines, mantas, edredones y hasta maletas. Es un elemento que ofrece mucha capacidad para mantener el cuarto ordenado. Si no tienes esta posibilidad, siempre puedes colocar cajas con ruedas para usarlas del mismo modo.

Por otro lado, un armario o vestidor bien organizado te permitirá mantener a raya el orden en el dormitorio. Estudia tus necesidades básicas y costumbres para organizar su distribución interior ideal. Por ejemplo, si acostumbras a colgar la mayor parte de tu ropa, necesitarás más espacio para las barras y no tanto para estantes o cajones. Aprovecha toda la capacidad que te ofrece un armario en toda su verticalidad con baldas que lleguen hasta el techo o unas cajas colocadas sobre éste para guardar aquellas cosas que no utilizas a diario.

Mantén el orden también a nivel decorativo. Una habitación excesivamente recargada de mobiliario y complementos puede afectar al descanso, ya que proporciona demasiados estímulos visuales.

Interior IG

Personalidad decorativa. No existe ninguna habitación en la casa más personal que el dormitorio. Por este motivo su decoración debe reflejar la personalidad de quien lo habita. Procura mantenerte al margen de modas y tendencias demasiado estridentes, sobre todo en elementos que no puedas cambiar con cierta frecuencia. Si te encaprichas de algún estampado excesivo, utilízalo en complementos que puedas reemplazar fácilmente cuando haya pasado la moda.

Crea un cuarto singular utilizando objetos que tengan algún significado especial, como fotografías o recuerdos de viajes que le impregnen de una identidad. Eso sí, recuerda usarlos en su justa medida para que la habitación no se vea nunca recargada y desordenada.

Colores para el descanso. En esencia, el dormitorio es la estancia en la que debemos descansar plácidamente, por lo que es recomendable que utilices colores fríos, como los azules y los verdes, para conseguir una ambientación calmada y relajada. También puedes decantarte por la gama de los neutros –blancos, grises, negros, tierras, cremas–, que son colores pasivos y armoniosos.

El azul es la opción más fría de todas las que existen en el círculo cromático. Si lo mezclas con violetas o verdes, conseguirás reducir la sensación de austeridad y frialdad. El verde es probablemente la propuesta más equilibrada, ya que se trata de un color secundario, mezcla del azul y el amarillo, dos tonalidades de características opuestas. En función de la proporción de azul o amarillo que contenga el verde puedes aumentar o disminuir la percepción de calidez o frialdad.

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Las mezclas de colores neutros siempre proporcionan ambientes muy agradables y acogedores. Si te gusta el color gris, puedes combinarlo tanto con tonalidades más intensas como con otras más suaves, sea el tono que sea, para lograr un ambiente de corte contemporáneo.

De todos modos, a partir del uso de colores más vitales como el rojo, amarillo o naranja, también podrás mantener la sensación de calma y equilibrio. Tan sólo necesitas combinarlos en armonía con propuestas que atenúen sus connotaciones energéticas.

Si utilizas un color intenso para pintar alguna de las paredes de la habitación, elige ropa de cama en tonalidades más suaves. Si, por el contrario, las paredes son neutras, puedes aportar la nota de color vibrante en los complementos y textiles.