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Ideas de decoración: Seis respuestas básicas para solucionar tus problemas de espacio con la cama

Autor: houzz

Si cuentas con pocos metros en casa, la cama parece que siempre estorba. Sin duda, ocupa un espacio importante, pero también imprescindible. ¿Elijo un sofá cama? ¿Pongo un colchón sobre un altillo? ¿Mejor la cama a la vista? Conoce las claves para elegir una solución compatible con tus metros cuadrados y tu estilo de vida, respondiendo a estas 6 preguntas clave.

Pregunta 1: ¿Reservo un espacio privado al dormitorio? Las plantas rectangulares, aunque estrechas, permiten proyectar una distribución en hilera, en la que los sectores de uso no se entremezclan. Lo vemos en este dormitorio, ubicado al fondo de la planta, solución que también le confiere privacidad. Dividirlo con un cerramiento de vidrio es un acierto: da amplitud y permite el paso de la luz.

Pregunta 2: ¿Cuántos metros se necesitan para la cama? Si ubicas la cama centrada, con circulaciones por tres de sus lados, se necesita como mínimo una superficie de 7m2; apoyándola en ángulo, con acceso por uno de sus lados, ocuparías unos 4.5m2. La segunda opción es, por tanto, más adecuada cuando sufres de problemas de espacio. 

De todas formas, si al final optas por la cama centrada, da prioridad a la circulación principal, por ejemplo, a la del armario. La solución más compacta podría quedarse en 2.20 m de ancho por 3.30 m de largo.

Pregunta 3: ¿Me conviene una cama en altura? Ubicar el colchón sobre una plataforma, sin la estructura de cama, sectoriza el ambiente mucho más que una cama a secas. ¿El motivo? Se crea un desnivel que independiza el funcionamiento de las viviendas con pocos metros o de ambiente único. 

Una buena idea es darle una altura suficiente, para poder aprovechar el bajo como almacenamiento.

Pregunta 4: ¿Cómo sitúo la cama a resguardo de las miradas, en los espacios abiertos? En esta buhardilla, tener el dormitorio semi-abierto permitió ubicar la cama en la zona más baja de la buhardilla, optimizando la de mayor altura para las áreas de día.

Otra posibilidad es concebir la cama como una cabina, con puertas correderas, cortinas o celosías. En este ejemplo, no se quería perder la continuidad espacial, ni la luz natural, por lo que el cerramiento se diseñó con una franja ciega inferior, que matiza la visión directa de la cama.

Pregunta 5: ¿Debería poner un sofá cama, un futón o un diván? Si no quieres ver la cama durante el día, porque no hay espacio o porque prefieres dedicar el lugar del dormitorio al rincón de trabajo, entonces, conviene pensar en un sofá cama. Los modelos han cambiado mucho y ahora son más fáciles de desplegar –especialmente, los de esquina– y tienen espacio de almacenamiento.

Una opción recomendable son los diseños con futón, que se convierten en cama de dos plazas, desplegando el asiento.

Un diván convertible en cama retirando el rulo del respaldo, es una solución fácil y perfecta para el piso de un soltero o soltera. 

El diván o cama de día es un diseño típico del estilo moderno de mediados del siglo XX, creado para los nuevos pisos pequeños de ciudad –también para la oficina. Los fans de la serie Mad Men estarán familiarizados con este tipo de piezas.

La cama es también sofá o, si lo prefieres, el sofá es una cama. Lo puedes conseguir cubriendo la cama con una funda de terciopelo u otro tapizado propio de los sofás, un rulo o cojines densos para el respaldo y muchos cojines. 

Lo ideal sería que el colchón tuviera un ancho de 1.20 m, para que sus proporciones no se desmarquen demasiado de las medidas habituales de un sofá. Para que no se vean las patas, elige como base un somier alto y tapizado. Otra posibilidad es ubicar el colchón sobre una tarima, con frente y laterales forrados con madera o con obra.

Pregunta 6: ¿Puedo dejar mi cama a la vista, sin complejos? Sí, puedes, especialmente en el caso de un espacio luminoso, que invite a una decoración minimalista y despejada. También si vives en un loft, donde es fundamental explotar las posibilidades espaciales de un ambiente abierto.

Consejos a tener en cuenta:

  • No coloque la cama como punto focal de la puerta de entrada, ni pegada a la cocina u obstruyendo la salida a una terraza.
  • Intenta marcar un perímetro imaginario, para que la cama tenga su propio territorio espacial.
  • Usa textiles blancos y de calidad, si te apetece que la cama esté a la vista pero sin ser protagonista.
  • En este ejemplo, han elegido la gama de los grises, pero también puede funcionar con los azules, los burdeos o la gama de los neutros cálidos, como el arena grisáceo. Un acierto es dedicarle a la cama espacio de pared a pared, con un espejo y un mueble aparador que haga las veces de cómoda. 

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