Información sobre vivienda y economía

Consejos para decorar tu casa con piezas de museo

Freepik
Freepik
Autor: Raúl Alonso (colaborador de idealista news)

Hace unas semanas algún avispado comprador de arte tuvo la posibilidad de colgar en su salón un óleo de Caravaggio. Además de haberse convertido en la envidia del vecindario, podría haber hecho la inversión de su vida: la obra que se subastaba por un precio de salida de 1.500 euros, podría tener un valor de entre 100 y 150 millones de euros en el mercado privado internacional, de confirmarse su autoría. Al margen de anécdotas, “ahora que el arte anterior al siglo XX no está en un ciclo de demanda alta, es un buen momento para comprar y aportar singularidad a la decoración de tu casa”.

Así lo cree María Pérez de Amézaga, especialista en tasación y asesoramiento de obras de arte. La también profesora de la Escuela Superior de Restauración y Conservación de Bienes Culturales de Madrid, considera que el fenómeno Ikea “ha contribuido a mejorar el gusto y la atención a la decoración de los españoles, pero con el resultado de una aburrida estandarización de los espacios. Algo que puede solucionar el mercado del arte y las antigüedades, basta con seleccionar bien unas pocas piezas para dar un aire totalmente personal a la vivienda y, muy probablemente, dejar un pequeño legado”. 

Antigüedad, época y estilo

La especialista aporta unos tips al comprador de arte bisoño no sin advertir –y de modo insistente a lo largo de toda la conversación– que en el mercado del arte no hay verdades absolutas y aún menos precios fijos, por lo que nadie puede pontificar: “Además está sujeto a modas y tendencias. Por ejemplo, hace unos años había una gran demanda por el modernismo, y hoy se dispara la del mueble de los años 50, y estos vaivenes influyen mucho sobre las condiciones del mercado”.

Quizá por esto, Pérez de Amézaga recomienda ahora interesarse por las antigüedades que por ser de una menor atención de la tendencia, ofrecen interesantes oportunidades para quien sepa buscar y mirar. “Se considera antiguo”, explica, “cuando tiene más de 100 años. En ese sentido el modernismo o art nouveau ya tendría esa consideración, pero no el art déco”.

Aún le queda por explicar otros dos conceptos que el comprador debe tener claros antes de acudir el mercado:

  • Bien de época. Es el mueble cuya factura es contemporánea a la época de diseño, su cronología de creación y diseño son acordes. Por ello es más recomendable comprar una cómoda Luis XV realizada a mediados del siglo XVIII, que durante el siglo XIX o XX.
  • Bien de estilo. El que reproduce un diseño cronológicamente anterior. Pero ojo, que no sea de época no es sinónimo de mala calidad, sino que no es contemporáneo: es evidente que no es lo mismo comprar una vasija romana del siglo V que una reproducción actual, con independencia de que su factura sea primorosa.  

Siete antigüedades que pueden transformar tu casa

María Pérez de Amézaga accede a seleccionar unas piezas con precios asequibles en el mercado y que podrían tener ese efecto transformador en la decoración una mayoría de casas. Cinco piezas para inspirarse, pero las posibilidades son infinitas.

Lámpara art decó. Piezas representativas a partir 1.500 euros

“Sobre todo las de los años 20, lo interesante es que todas las piezas de la lámpara sean de la época, porque en ocasiones son piezas muy restauradas”, explica. Y una recomendación más “no pienses que puedes comprar una pieza de más de cien años en perfecto estado de revista, si para ti eso es importante, la antigüedad no es lo tuyo”.

Consola imperio. A partir de 3.500 euros

“A estas piezas de principios del siglo XIX les caracteriza sus diseños poco recargados y con líneas rectas, por lo que combinan muy bien con el mobiliario actual”.

Mesa bufete española. Precio 16.500 euros

Aunque Pérez de Amézaga reconoce que por sus características requiere de un espacio adecuado para encajar en la actual vivienda, siente por ellas especial predilección: “Pueden ser del XVI aunque son más numerosas las de los siglos XVII y XVII, y en muchas ocasiones de madera de nogal”.

Sillón isabelino. De 500€ a varios miles de euros           

Los más característicos son de mediados del siglo XIX, y aquí se insiste en elegir una pieza de época: “Son piezas con mucha carga visual pero bien seleccionada y elegida la ubicación puede transformar un dormitorio, además ahora es posible encontrarlas a muy buen precio”.

Grabado de botánica del siglo XIX. A partir de 100 euros

Los grabados antiguos poseen un encanto difícilmente equiparable. Los de botánica son especialmente atractivos por su facilidad para integrarse en cualquier tipo de espacio. Otra opción son los de temática cartográfica, y ambos casos por precios muy asequibles, si bien algunos pueden alcanzar cifras prohibitivas. 

Especiero de cerámica de Talavera del siglo XVII. A partir de 350 euros

Un objeto muy decorativo  y muy ligado a la tradición española, y además con buenas perspectivas de revalorización en el tiempo.

Dibujo de Federico Madrazo y Kuntz. A partir de 2.000 euros

La pintura es la opción que más oportunidades presenta en el mercado pero requiere más que otras de asesoramiento. La especialista considera que para empezar puede resultar más interesante pensar en dibujos y grabados que en lienzos,  existiendo la posibilidad de acceder a creadores con obra colgada en grandes pinacotecas. Es el caso del retratista romántico Federico Madrazo, incluido en el catálogo de El Prado. 

Cinco consejos antes de comprar una antigüedad

“Comprar bien no es comprar caro, de hecho muchas personas se sorprenden de lo asequible que pueden resultar algunas antigüedades y obras de arte de más de un siglo”. Y los consejos que Pérez de Amézaga da para acertar en la elección son: 

  1. Si no te gusta, no compres. “Sobre todo, estamos hablando de decoración, no de inversión, compra solo lo que te encante”.
  2. Pocas piezas pero de época y representativas del estilo. “Pagarás más pero multiplicas la posibilidad de revalorizar la obra con el paso del tiempo”.
  3. Si está documentada, mucho mejor. “No siempre se puede, pero sobre todo para obras de mayor valor hay que intentar comprar el bien acompañado de algún tipo de documento que aporten información sobre la pieza, su origen, anteriores propietarios, restauración, etc.  ya que aporta valor a la pieza”. En este sentido, la compra en anticuario aporta más garantías, ya que en muchos casos se ofrece este valor añadido.
  4. Presta atención a la restauración. “Muchas antigüedades han pasado por una o varias restauraciones, de lo acertadas o no que hayan sido depende en buen medida el valor de la pieza”. Para la especialista éste es uno de los aspectos de más difícil control por lo específico del conocimiento.   
  5. Si no sabes, asesórate. La compra supervisada por un profesional aporta garantías, que no infalibilidad, ya que hablamos de un sector sin normas fijas. La otra ventaja es el aprendizaje, el comprador bien asesorado gana conocimiento y autonomía: “Y cuando tienes ese conocimiento es cuando puedes lanzarte a comprar obra en subastas o buscar en mercadillos y rastros, mientras tanto es mejor dejarse asesorar”.