Cuando hablamos de calentar la casa en invierno, existen muchos recursos diferentes. Dependiendo del tamaño, las condiciones de la vivienda y las necesidades de cada uno, nos conviene tener un tipo u otro de calefacción.
Una de las soluciones que están cogiendo más popularidad son las estufas, ya bien sea de leña o de pellet. Son calefactores que utilizan recursos naturales para su combustión y suponen un ahorro considerable en la factura energética.
Además, una estufa cuenta con mucho valor estético. Las tradicionales aportan un aire rústico y hogareño a tu salón mientras que las estufas de pellet, además de ser muy sostenibles, cuentan cada vez con diseños más sofisticados, y no generan residuos en el aire.
Una preocupación que suelen tener los que se plantean comprar una estufa es el hecho de que con ella se pueda calentar solo una habitación. Sin embargo, si tu casa está equipada adecuadamente, es posible aprovechar más el calor y conseguir un ahorro en la factura a final de mes.
Pero los muros de una vivienda no son el único elemento importante cuando se trata de conservar el calor. Las ventanas también juegan un papel crucial a la hora de aislarnos del frío. Usar doble acristalamiento y ventanas con cierre hermético es la elección más eficiente si quieres ahorrar en el gasto de calefacción.
Por último, otro aspecto para tener en cuenta es la ubicación de la estufa. Asegúrate de colocarla en una habitación que esté situada en el centro de la casa, para que así el calor se distribuya en toda la vivienda por igual.
Si además cuenta con más de un nivel, asegúrate de colocar la estufa en el piso inferior, para que el calor suba a calentar la planta de arriba.
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