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Turismo de Portugal: “El Estado no puede, ni debe, limitar el alquiler vacacional”

Adolfo Mesquita, Secretario de Estado de Turismo de Portugal, asegura que el alquiler vacacional se ha convertido en una tendencia imparable y que, en su opinión, ningún país puede decir a un propietario qué puede hacer o no con su inmueble.

Para Mesquita, "la economía digital y la economía colaborativa son los dos grandes retos a los que se enfrenta el turismo en nuestros días". Cree que estamos ante un fenómeno que no tiene marcha atrás, que ha venido para quedarse y que no supone una competencia desleal para el negocio hotelero

Para explicar su apuesta por esta nueva forma de turismo, el Secretario de Estado de Turismo de Portugal ha recordado que “el alquiler vacacional no es un producto que hayan creado los propietarios, sino que ha surgido como consecuencia de la demanda turística. Es un producto real que se ha impuesto”.

Mesquita ha insistido en que los turistas saben lo que buscan y lo que quieren y que, si no lo encuentran en un país, lo acabarán buscando en otro. Por eso, opina que “el papel del Estado en un sector tan competitivo debe ser ayudar a la oferta a adaptarse a la demanda y permitir que sea lo más innovadora posible, porque la legislación no entiende los gustos de los turistas”.

Portugal es un buen ejemplo de ello. El país ha creado un régimen fiscal especial (es muy simple y atractivo según Mesquita) para evitar que este tipo de alquileres se conviertan en una actividad clandestina. Además, el Gobierno luso ha reducido a la mínima expresión las obligaciones legales para registrar una vivienda y destinarla al alquiler (por ejemplo, deben tener ventanas).

Unas medidas que, en su experiencia, están dando sus frutos. “Desde que acabó la ley prohibitiva, hace apenas cinco meses, el número de viviendas para este fin se ha duplicado en el registro oficial. Hemos pasado de tener 6.000 a 12.000”, ha asegurado.

Mesquita cree que, a pesar de las reticencias del sector hotelero, la vivienda vacacional no genera competencia desleal. No obstante,  considera que el negocio hotelero tendrá que adaptarse a las nuevas circunstancias de la actividad turística, lo que podría conducirle a centrarse en una demanda más selecta.

“No es justo decir que una vivienda vacacional es igual que un hotel, porque no son iguales. Hay algunos turistas que prefieren alojarse en una habitación, mientras que otros prefieren apartamentos. Y hay que dar respuesta a todas las demandas”, ha añadido. 

Para el Secretario de Estado de Turismo luso, el sector turístico está cambiando y lo que estamos viviendo estos días será un escenario completamente normal en un plazo máximo de diez/quince años.“El alquiler vacacional es un desafío, no un problema”, ha concluido.