La Catedral de Palma, el gigante gótico que consagró el poder de la Corona de Aragón
La conquista de Mallorca en 1229 por el rey Jaime I de Aragón fue un cambio de soberanía y supuso una transformación radical del paisaje urbano e identitario del archipiélago. En el corazón de esta metamorfosis se erige la Catedral de Santa María, conocida universalmente como La Seu, una colosal edificación de piedra arenisca que se concibió como una rotunda declaración de intenciones políticas y militares. La Corona de Aragón necesitaba consolidar su hegemonía en el Mediterráneo occidental y proyectó su poderío con este templo que desafió los límites de la ingeniería medieval.