Colgar cuadros puede parecer una tarea sencilla, pero es una de las decisiones decorativas donde más errores se cometen y, a la vez, que más dudas plantean. Cuadros demasiado altos, separados en exceso, muy pequeños, demasiado grandes, desalineados sin intención o “flotando” sobre los muebles, hacen que incluso una obra bonita se vea fuera de lugar o de que uno tenga la sensación de que algo no encaja en una pared o en una estancia. Por ejemplo, cuando un cuadro va solo en una pared, sin ningún mueble debajo, la norma más fiable es que el centro del cuadro debe quedar a la altura de los ojos, algo que suele establecer entre 145 y 150 centímetros desde el suelo al centro del cuadro. Si el cuadro está encima de un sofá o una cama, lo ideal es dejar entre 15 y 20 cm desde el respaldo o el cabecero.
El Museo Thyssen-Bornemisza lanza una oferta para los amantes del arte que sueñan con tener una pieza especial en las paredes de casa. A través de un servicio de impresión, te permite elegir una imagen del archivo fotográfico del museo y hacer una reproducción, en papel o en lienzo, en alta resolución y en diferentes opciones de soporte, dimensiones y enmarcado. Ahora puedes decorar tu hogar con reproducciones de cuadros de Mondrian, Clouet, Delaunay, Van Gogh, Lichtenstein…, por muy poco dinero. Hasta el próximo 3 de abril, además, hay descuentos del 20%.
Las posibilidades de transformar una vivienda pueden ser infinitas si se emplean los sistemas y materiales adecuados, sobre todo en el caso de las paredes. Una de las soluciones más ingeniosas es la que ofrece Saint-Gobain Placo, cuyas paredes de placa de yeso laminado proporcionan robustez, mejoran el aislamiento acústico y térmico, y permiten colgar muebles y otros objetos de peso con simples tornillos.
Artículo escrito por Belén díaz-urgorri, socia fundadora de la feria diyshow
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