Tanto los extranjeros como los inversores oportunistas nacionales son los que acaban con los últimos chollos de la costa.
El mercado inmobiliario en la costa española sigue atrayendo a compradores extranjeros y más en concreto Marbella. Su ubicación entre el mar y la montaña, su microclima o los campos de golf hacen que este municipio vuelva a cotizar al alza.
La construcción y las actividades inmobiliarias recibieron una inyección de 7.698 millones de euros durante el año pasado procedente de inversores no residentes, lo que representa el 35,5% de todo lo que captó España. Según los datos del Ministerio de Economía, la construcción de viviendas se convirtió en el negocio estrella para el dinero extranjero al registrar una espectacular subida del 8.200% y un volumen cercano a 3.200 millones, frente a los pírricos 36 millones de 2014.
Portugal mantiene una política tributaria muy atractiva para conseguir que los no residentes inviertan en el país.
Los inversores extranjeros adquirieron activos inmobiliarios en España por un importe de 1.116 millones de euros durante el primer trimestre del año, lo que supone un 37,7% menos respecto al mismo periodo del año anterior.
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