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Inmobiliarias y constructoras, entre los clientes que han hundido al banco italiano Monte dei Paschi

Wikimedia commons
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Autor: Redacción

Los problemas de la banca italiana han acaparado la atención de Europa durante meses y las sospechas han desembocado en un rescate multimillonario: el de Monte dei Paschi di Siena, la entidad financiera más antigua del planeta.

Tras un intento fallido de captar 5.000 millones de euros de capital en los mercados para mantenerse a flote, a finales de diciembre el Gobierno transalpino anunció una ayuda de unos 6.600 millones de euros para evitar la quiebra de la entidad y se comprometió a reservar un colchón de 20.000 millones para impedir futuros desastres bancarios. Banca Popolare di Vicenza, Veneto Banca y Banca Carige son algunos de los que podrían recibir ayudas próximamente por sus elevados niveles de créditos improductivos.  

A pesar de que Europa lleva años intentando evitar que los rescates financieros recaigan sobre los contribuyentes, el de Monte dei Paschi finalmente se realizará con dinero público. Como consecuencia, la entidad se ha visto obligada a desvelar a sus principales clientes insolventes y morosos, los mismos que han asfixiado su liquidez y han llenado su balance de préstamos tóxicos. Entre ellos hay muchos vinculados al sector inmobiliario y la construcción según ha publicado la prensa italiano.

Uno de los nombres que aparecen en la ‘lista negra’ como el antiguo promotor Luigi Zunino, cuyos negocios, financiados por Monte dei Paschi, se encuentran en concurso de acreedores y deben más de 100 millones de euros. A Zunino le acompaña Giuseppe Statuto, dueño de un imperio hotelero con activos como el Four Seasons de Milán o el San Domenico de Taormino, y que ha visto cómo el banco le ha pignirado el Hotel Danieli en Venecia por los continuos impagos de su hipoteca, valorada en 160 millones de euros.

En el mundo del ladrillo destaca por ejemplo la empresa del constructor Antonio Muto, a quien prestó 27 millones en 2011 y que entró en concurso hace poco más de un año. La entidad tuvo que dar por perdido dicho crédito.

La familia de constructores romanos Mezzaroma también ha tenido su parte de culpa en el hundimiento de Monte di Paschi. Y es que el holding familiar, la Impreme, es otro de sus clientes insolventes.

En la lista también aparecen algunos fondos de inversión inmobiliaria que han entrado en default y que están gestionados por Cordea Savills o Est Capital. Otro de los casos más curiosos es el que ha protagonizado Vim Valorizzazioni Immobiliari, una tasadora controlada por la fundación de Monte di Paschi y que fue adquirida con dinero del propio banco.  

Tres meses para cerrar el plan

Después de que el Gobierno italiano haya decidido ‘salvar’ a Monte dei Paschi, en las próximas semanas el banco más antiguo del mundo deberá presentar su plan de recapitalización para que pueda recibir el visto bueno de Europa. Según la agencia EFE, se espera que el Banco Central Europeo, la Comisión Europea, Italia y la entidad tarden entre dos y tres meses en cerrar los detalles del plan de salvamento.

A la espera de que las autoridades comunitarias aprueben los planes de Monte dei Paschi, lo cierto es que su caída y rescate han abierto el debate sobre el correcto funcionamiento del famoso Mecanismo Único de Resolución Bancaria, el organismo creado para llevar a cabo la resolución de los bancos incapaces de garantizar su viabilidad sin ayudas públicas, evitando así que recaigan sobre los hombros de los contribuyentes.

Y es que, en su primer año de vida, el organismo solo ha podido actuar con entidades menores, mientras que ha fracasado en su primera gran prueba de fuego. Según publica el diario Cinco Días, Europa es consciente de que todavía pueden pasar varios años hasta que el mecanismo de resolución pueda ejercer plenamente sus poderes y aplicar las directivas de resolución que fueron aprobadas tras la crisis.

Según calcula la Comisión Europea, más de un centenar de entidades necesitaron ayudas entre 2007 y 2014 por valor de 1,7 billones de euros entre capital, préstamos, avales y liquidez. De dicha cantidad, unos 160.000 millones pertenecen a España (incluyendo garantías y avales), donde más de la mitad del sector ha necesitado el salvavidas público para sobrevivir. Lo mismo que ha sucedido en países como Portugal, Grecia, Irlanda, Holanda y Bélgica.

Ahora está por ver cuál es el alcance en Italia y si finalmente el cortafuegos de 20.000 millones de euros que ha creado el Gobierno es suficiente como para garantizar la viabilidad del sistema finaciero.