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Lo que nos enseñó la mayor quiebra de la historia de España: 10 años de Martinsa Fadesa

Wikimedia commons
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Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

El pasado 14 de julio se cumplieron 10 años de la mayor suspensión de pagos de la historia de España. La inmobiliaria Martinsa-Fadesa presentó concurso de acreedores con un pasivo de 7.000 millones de euros. Hoy está en liquidación y es uno de los mayores morosos con Hacienda: debe 50 millones. 

La noticia sobrecogió a todos. Aquella mañana del 14 de julio de 2008, Fernando Martín, presidente de la poderosa Martinsa-Fadesa, presentaba un concurso de acreedores. ¿Cómo era posible? Dos años antes, había sido una de las operaciones bursátiles más temerarias y llamativas de España. Fernando Martín había comprado a Manuel Jove su potente inmobiliaria con 14.000 viviendas en potencia y más de 2.000 millones de euros en caja. En el momento de presentar la suspensión, la promotora tenía 25.000 casas proyectadas en España.

¿Qué enseñanzas se puede extraer de aquello?

1. Las cosas valen lo que valen

Puede ser una tautología (una verdad evidente), pero es así. Lo que vale 100 en un año, puede valer la mitad el año siguiente. ¿Cuánto valen las cosas? Lo que se pague por ellas en el momento. En 2006, en pleno auge inmobiliario, todas las empresas que tuvieran terrenos valían un tesoro. Cuando nadie quería terrenos, dos años después, todo aquello perdía su valor. Fadesa valía mucho en 2006. Dos años después, mucho menos. En el mundo de la compraventa, hay que entrar en el momento adecuado y salir en el momento preciso.

2. Casi nadie ve las crisis

Casi nadie es capaz de prever una crisis cuando está en medio de un periodo de crecimiento. En 2006, todavía se construían más de 700.000 viviendas al año en España. Nadie se atrevía a dudar de que eso se iba a acabar. Solo unos cuantos economistas que eran tachados de catastrofistas.

3. Las familias se arruinaron; los empresarios, menos

Una familia que debiera 100.000 o 200.000 euros en una hipoteca y que no pudiera pagar, era desahuciada. Se quedaba sin piso. Y encima, en muchos casos, la deuda con el banco se mantenía con lo cual la tragedia era doble. Pero aunque una empresa inmobiliaria quebrase, como Martinsa-Fadesa, la deuda se hundía con la empresa pues se trataba de sociedades anónimas. Perdían los accionistas y los acreedores. No afectaba al empresario, que podía mantener por lo menos su patrimonio personal.

4. Los políticos ocultaron la verdad

En 2008 hubo elecciones generales. El PSOE, que estaba gobernando, se ocupó de extender la idea de que estábamos en la 'Champions League' de la economía mundial. No avisó de que ya en el segundo semestre de 2007 los indicadores principales del país se estaban hundiendo, y que la crisis ya había estallado en Estados Unidos, con las hipotecas basura o 'subprime'. No le interesaba crear pánico. De hecho, en el debate televisado entre Manuel Pizarro (PP) y Pedro Solbes (PSOE), este último se burló del primero diciendo que era un catastrofista al anunciar que la economía iba a sufrir una profunda crisis de la que no saldría en años.

5. Los sesgos cognitivos afectaron a un país

A pesar de que el concurso de acreedores de Martinsa-Fadesa fue en julio de 2008 (dos meses antes de que estallara la crisis a escala mundial), los españoles siguieron creyendo que estaban en el 'país de las Maravillas'. Sufrían un sesgo cognitivo a escala nacional. No querían ver que el país ya estaba sufriendo la crisis. El 14 de septiembre se hundió la Bolsa de Nueva York con la quiebra del banco Lehman Brothers, arrastrando a todas las del mundo, y fue en ese momento cuando la crisis empezó a lo grande.