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Por qué muchos emprendedores fracasan y cómo puedes evitar cerrar tu negocio

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Puede ser una estadística o una leyenda. La mayor parte de los emprendedores fracasa antes de los tres años. Se les agota el dinero, el empuje o las dos cosas. Es una lástima porque muchos cierres de empresas se podrían haber evitado si la persona hubiera recibido un par de consejos.

Hace unas semanas, una mujer emprendedora se despedía de su aventura empresarial por agotamiento. “Ya está: no aguanto más. Lo dejo”, dijo en LinkedIn. Causó un terremoto de condolencias. Lo había intentado durante tres años pero su empresa había fracasado.

Yo la comprendí, y critiqué la manía que hay ahora de enardecer a todo el mundo para que monte una empresa y fabrique su propio puesto de trabajo. ¡Emprender es tan bonito! ¿Así de fácil? No. Montar una empresa es como crear una familia. Algo muy serio.

En idealista se han publicado montones de artículos contando los riesgos, errores y fallos que tenemos todos cuando montamos nuestra primera empresa. El primero de ellos es nuestro exceso de optimismo. Pero, claro, si uno no es optimista, no montaría una empresa de modo que es como una pescadilla que se muerde la cola.

Es verdad. Pero una cosa es ser un optimista ‘razonable’ y otra es ser un optimista ‘locuaz’. Lo digo porque antes de poner en marcha una empresa hay que crear un cinturón de seguridad en torno al proyecto.

El primer cinturón es saber si nuestro producto o servicio es indispensable. Si lo vamos a comercializar. Un venezolano que montó una zapatería en España la tuvo que cerrar al cabo del año porque descubrió muy tarde contra quién competía: contra Amazon. Sí, Amazon vende zapatos. Y jerseys, trajes y camisetas.

Antes de poner en marcha un negocio tienes que saber si hay mercado y quiénes son tus competidores. Mucha gente cree que está inventando la rueda con su gran idea. No se ha ido a dar una vuelta por una calle comercial, o simplemente, hacer una búsqueda en Google para comprobar que eso ya está inventado.

¿Qué tal hacer un master antes de montar una empresa? Por supuesto. Eso ayuda. Pero si no tienes dinero, hay mucha información en internet que te puede ayudar. Basta poner en Google “errores emprendedores”. Saldrán montones de artículos.

El otro error es la falta de pertinacia. Montar una empresa es enfrentarse a los dragones. O tienes espíritu de héroe o no la montes. ¿La mejor ayuda para ti? Las biografías de los grandes empresarios.

Recomiendo expresamente la de Elon Musk, el hombre que está fabricando el mejor coche eléctrico del mundo, y que fabrica cohetes para la NASA. Hoy todo el mundo le admira. Hace ocho años se burlaban de él y le calificaban de loco. Se quedó sin dinero. Pero era un cabezota. Y ha triunfado.

No solo hay que ser un cabezota sino saber mantener la calma en momentos duros. En las películas, se admira a los capitanes de barco que se mantienen tranquilos en medio de una tormenta. Una empresa es lo mismo que una singladura: se atraviesan muchas tormentas. Y los empleados y marineros trabajan mejor cuando el capitán les da ánimos y está confiado y tranquilo (aunque esté muerto de miedo, pero no debe demostrarlo).

Y por supuesto, no confundir lo que hay que hacer con lo que es rentable. Una empresa no es una ONG. Mucha gente confunde sus deseos y sueños, con los gustos de la mayoría. Para que sea rentable, hay que estar pendiente de los números.

Convertirse en un verdadero míster Scrooge, aquel personaje tacaño de un cuento de Dickens. Gastar lo mínimo. Negociar todo. Retorcer hasta el último euro. Incluso, hacerlo con los bancos y con las empresas proveedoras.