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Esto es lo que puede pasarte si pediste un préstamo a un familiar y no te lo reclama

Autor: Redacción

Es habitual que cuando un particular pide un préstamo a un familiar o una empresa a otra entidad, no se devuelva en tiempo o, incluso, no se llegue a devolver hasta que no se reclama. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha resuelto recientemente en una sentencia que una deuda no se puede entender perdonada por el mero hecho de no ser reclamada tras su vencimiento. En caso de que sea condonada, el deudor deberá pagar el impuesto de sucesiones y donaciones (ISyD).

De este modo, el TSJ de Madrid se opone a la interpretación de Hacienda que considera que la no reclamación de un préstamo equivale a su condonación. De hecho, el Tribunal estima que “el vencimiento de una deuda sin pago, lo único que determina, sin más, es el nacimiento de acción para reclamarla”, comenta José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico.

Entonces, ¿cuándo puede entenderse producida la condonación del préstamo por la falta de reclamación de la deuda? El criterio del TSJ de Madrid es el de que sólo se perdonará la devolución del préstamo una vez transcurra el plazo de prescripción civil que es de cinco años. Pero, tal y como recuerda Salcedo, el propio Tribunal reconoce que esta interpretación conduce a múltiples problemas debido al largo plazo de prescripción de las acciones civiles que, además, se puede interrumpir y reanudar por distintos motivos, como el pago parcial o el reconocimiento, que habría de sumarse al ya prolongado plazo inicial del préstamo.

“Sin embargo, cualquier otra interpretación, aparte de no tener apoyo legal, conduciría a la indeterminación y a la inseguridad jurídica. Porque no puede considerarse que el prestamista haya renunciado a su derecho a exigir la deuda por el transcurso de un “plazo prudencial”, como sería el de dos o tres años, sin haber ejercitado acción alguna”, señala el abogado.

En resumidas cuentas, la condonación del préstamo sólo se entendería realizada cuando haya prescrito el derecho del prestamista a reclamar la devolución del préstamo al prestatario. En este caso el préstamo se considerará una donación y el deudor deberá tributar en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISyD). Si no lo hace, Hacienda tendrá cuatro años para comprobar y practicar la liquidación de este impuesto.

La concesión de un préstamo está exenta del ITP, pero en caso de condonación del préstamo por parte del prestamista, deberá tributar por el ISyD. “Y en la mayoría de los casos, salvo que exista una relación de parentesco (padres a hijos), dicha donación no podrá beneficiarse de beneficios fiscales”, recuerda Salcedo.

En definitiva, el préstamo entre particulares sale más barato que acudir a una entidad financiera pero el coste fiscal puede ser elevado si finalmente el deudor debe pagar el impuesto de donaciones.