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Los TSJ ya permiten actualizar la casa con el IPC para evitar pagar la plusvalía municipal

Gtres
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Autor: Redacción

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ya ha avalado la posibilidad de actualizar el valor de una casa que se ha vendido conforme al IPC para obtener una pérdida y evitar pagar la plusvalía municipal. Recordamos que el Tribunal Constitucional estableció que no se pague este impuesto cuando se transmite un inmueble a pérdidas.

En líneas generales, son varios los juzgados que posibilitan actualizar los valores de un inmueble conforme al IPC. En muchos casos, los contribuyentes transmiten su inmueble después de muchos años de propiedad. Por ejemplo, pensemos en un terreno adquirido en enero de 2000 por 120.000 euros y transmitido en febrero de 2019 por 130.000 euros. Según los valores de las escrituras, el valor del terreno se ha incrementado. Sin embargo, si se actualiza el valor del año 2000 conforme al IPC, el resultado es una pérdida.

Algunos juzgados vienen considerando que no es lo mismo lo que se puede comprar en el año ‘X’ que en el año ‘X’ más 20’, con la misma cantidad de dinero. “Éste es el caso del Juzgado de lo Contencioso nº 6 de Valencia y el 2 de Zaragoza”, señala José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico.

El experto sostiene que estos juzgados, y algún otro, vienen permitiendo la actualización del valor de adquisición conforme al IPC. De esta forma, en un caso como el planteado, y una vez actualizado dicho valor, la pérdida resultante es clara, y podría solicitarse la anulación de la liquidación de plusvalía municipal dictada por el Ayuntamiento.

A esta decisión se suma ahora el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. En una reciente sentencia declara que “dado que la base imponible está constituida por el incremento real del valor del terreno, no por el precio, entre dos momentos temporales diferentes, el inicial y el final, se ha de exigir por pura lógica tener en cuenta las fluctuaciones del nivel general de los precios, para corregir los valores puramente nominales o monetarios, por lo que aplicando en este caso dichas correcciones monetarias resultantes de la aplicación del IPC, determinan que la erosión monetaria es de tal entidad que no se estarían gravando un incremento real del valor, sino solo un incremento del precio o un incremento nominal o ficticio”.

Es decir, el Tribunal estima que debe atenderse a los valores de adquisición y transmisión del terreno reales y no a los nominales (estos son los que resultarían de escrituras y que determinarían la existencia de incremento de valor del terreno y el gravamen en el impuesto de plusvalía municipal).

En definitiva, se trata de comparar el valor real de la vivienda cuando se compró y el que tiene cuando se vendió, por lo que no sólo puede tenerse en cuenta únicamente el valor establecido en escrituras. “Sobre todo, cuando por el transcurso del tiempo, es evidente que la simple comparación entre precios no refleja el valor que el terreno tenía en cada momento”, señala Salcedo.

Cierto es que, en una sentencia posterior, el TSJ ha negado la posibilidad de actualizar el valor de adquisición conforme al IPC. Pero se trata de un caso en el que el tiempo transcurrido entre adquisición y transmisión era de más de 35 años. No hay, en definitiva, una "barra libre" para actualizar, siempre y en todo caso, el valor de adquisición conforme al IPC. Por el contrario, habrá que acreditar, además, que el momento en que se adquirió el terreno era particularmente inflacionista.

Los efectos que tendrán la sentencia del TSJ de Castilla y León son abrir la puerta a más juzgados para que permitan actualizar el valor de un inmueble conforme al IPC para determinar la inexistencia de aumento de valor y, por consiguiente, evitar pagar la plusvalía municipal.

Además, esta sentencia posibilita que se pueda presentar contra ella un recurso de casación que llegaría ante el Tribunal Supremo y sería el organismo adecuado para aclarar esta cuestión y arrojar luz para los contribuyentes.