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Hacienda, a la caza de los cambios de residencia a otras CC.AA. para obtener una mejor tributación

El cambio debe ser real y no ficticio para evitar que Hacienda investigue

María Jesús Montero, ministra de Hacienda / Gtres
María Jesús Montero, ministra de Hacienda / Gtres
Autor: Redacción

Muchos contribuyentes cambian su residencia habitual a otra Comunidad Autónoma que tenga mayores ventajas fiscales. Se trata de una práctica posible, pero que debe ser real. Ahora las haciendas autonómicas están cada vez más encima de estos “prófugos tributarios”, en lugar de aprobar beneficios fiscales similares a los existentes en las CC.AA. a los que se van los contribuyentes. Los impuestos en los que puede haber un mayor ahorro fiscal para las personas físicas son el de Patrimonio y Sucesiones y Donaciones (ISyD).

Las diferencias de tributación existentes en las distintas regiones están provocando que los contribuyentes cambien su residencia habitual en otra CCAA con mejores beneficios fiscales y, por tanto, donde puedan rebajar la factura fiscal.

José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico, señala que en el Impuesto sobre el Patrimonio las CC.AA. pueden establecer el mínimo exento (por debajo del cual no se tributará), el tipo de gravamen, y las deducciones y bonificaciones en la cuota. Y en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, las autonomías pueden aprobar reducciones en la base imponible, en la tarifa del impuesto, en las cuantías y coeficientes del patrimonio preexistente, y también pueden aplicar deducciones y bonificaciones en la cuota.

Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid hay aprobada una bonificación del 100% sobre la cuota del Impuesto de Patrimonio. En camio, la Comunidad Valenciana sólo contempla un mínimo exento de 600.000 euros. Y en Aragón y Cataluña, este mínimo exento es de 400.000 y 500.000 euros, respectivamente.

En el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, las diferencias también son importantes. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid la bonificación por parentesco en las transmisiones mortis causa (herencias) puede llegar hasta el 99%. Sin embargo, en otras Comunidades, como la valenciana, dicha bonificación es del 50% (o del 75% para descendientes menores de 21 años). Y algo parecido ocurre en las transmisiones inter vivos (donaciones). En este especial puedes ver lo que te toca pagar por una donación de una vivienda en cada CCAA.

Ante estas diferencias entre CC.AA., son muchos los contribuyentes, sobre todo personas físicas con grandes patrimonios, que deciden cambiar su residencia. Pero, ¿cuáles son los criterios para saber en qué CC.AA. hay que tributar? La clave es la residencial. Así, se tributa en la región donde se encuentre la residencia habitual, tal y como está contemplado en los artículos 31 y 32 de la Ley 22/2009.

Aunque en el caso de una herencia, el impuesto se paga en la CC.AA. donde el fallecido tuviera su residencia habitual. Y en el caso de una donación, se paga donde el donatario tenga su residencia habitual a la fecha del devengo, salvo que lo donado sea un inmueble. En este caso, el tributo se paga en la Comunidad Autónoma donde se encuentre la propiedad.

Los requisitos para fijar la residencia habitual

La Ley 22/2009 fija los requisitos que hay que cumplir:

  • El número de días de permanencia: es la regla general, pero en el Impuesto sobre el Patrimonio se atenderá al mayor número de días en el periodo impositivo. “Por tanto, si un contribuyente reside más de la mitad del período impositivo en una Comunidad Autónoma, deberá tributar allí por este impuesto”, añade Salcedo. En el caso del ISyD, se tiene en cuenta el mayor número de días de permanencia, pero del periodo de los cinco años inmediatamente anteriores a que finalice el día anterior al del devengo del tributo.
  • Centro de intereses: si no es posible determinar la residencia, entonces se considerará que el contribuyente reside en la Comunidad donde obtenga la mayor parte de la base imponible del IRPF, es decir, los rendimientos del trabajo, del capital inmobiliario y de las ganancias patrimoniales obtenidas por la venta de inmuebles, y de actividades económicas (centro de gestión de la actividad).
  • Última residencia en el IRPF: si no funcionaran los dos criterios anteriores, se atenderá a la última residencia declarada en la última autoliquidación del IRPF.

En caso de hacer el traslado de residencia, debe ser real y efectivo. Si no, se corre el riesgo de que la Agencia Tributaria autonómica le obligue a seguir tributando en su CC.AA. “En lugar de establecer una sana competencia entre Comunidades Autónomas al ofrecer a sus residentes una mejor tributación, se está optando por perseguir a los contribuyentes fugados. Y ello, para acreditar que el cambio de residencia es ficticio. Es lo que se conoce como ‘dumping fiscal’. Por ello, los cambios de residencia se están empezando a mirar con lupa. Y es necesario estar en condiciones de demostrar que el cambio de residencia es real, y que no busca únicamente una mejor tributación”, señala José María Salcedo.

La propia Ley 22/2009 advierte de las consecuencias de posibles camios de residencia ficticios. El artículo 28 establece que “no producirán efecto los cambios de residencia que tengan por objeto principal lograr una menor tributación efectiva en los tributos total o parcialmente cedidos”.

Además, el citado artículo 28.4 de la Ley 22/2009 se refiere a una serie de supuestos en los que se presumirá que no ha existido cambio de domicilio, salvo que éste se prolongue de manera continuada durante, al menos, tres años. “Naturalmente, se trata de una presunción que admite prueba en contrario”, sentencia Salcedo.