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España necesita captar en los mercados 600 millones al día para pagar las deudas y los gastos de 2017

El Ministerio de Economía ya ha definido la hoja de ruta que seguirá el Tesoro Público durante todo el año. Y la lectura de su estrategia está muy clara: España necesita levantar en los mercados una media de 602 millones de euros al día para pagar deudas y financiar algunos de sus gastos.

Según el propio organismo, emitirá 220.017 millones de euros brutos en 2017, una cifra que incluye las colocaciones de deuda a todos los plazos: letras (corto plazo), bonos (medio) y obligaciones (largo). La cifra es unos 1.300 millones inferior a la de 2016 (221.364 millones), 16.800 millones más baja que la registrada en 2015 y la más reducida del último lustro. Aun así, dicho montante elevará la deuda pública española en unos 35.000 millones de euros este año, en línea con el pasado ejercicio.

Todo ese dinero servirá, por ejemplo, para pagar los vencimientos de la deuda emitida en el pasado (unos 185.000 millones de euros), financiar el déficit público del Estado (ronda los 10.000 millones de euros) y las ayudas que la Administración Central concede a las autonomías a través de fondos como el famoso FLA (Fondo de Liquidez Autonómica), que permite a las regiones pagar lo antes posible las facturas a sus proveedores.

El triple objetivo del Tesoro

Entre las metas que se ha marcado el Tesoro Público para este ejercicio destacan seguir reduciendo el coste de financiación, ampliar el abanico de inversores que compran deuda y alargar la vida media de los títulos en circulación para poder pagarlos cómodamente.

En primer lugar, prevé seguir financiándose barato gracias a las medidas extraordinarias del BCE que mantienen los tipos de interés en mínimos históricos en la eurozona, apoyadas además por la agenda reformista que ha llevado a cabo el Gobierno en los últimos años.

Gracias a ello, el coste medio de las emisiones realizadas durante 2016 se situó en el 0,61%, por debajo del 0,84% del ejercicio anterior y lejos del 4% que llegó a marcar en 2011 y 2012, en los momentos más críticos de la crisis de deuda soberana. Dicha caída también está reduciendo el coste medio de toda la deuda en circulación, que cerró 2016 en el 2,77%. Tal y como asegura el Tesoro, “ambas cifras son las más bajas de la historia reciente del Tesoro. La buena coyuntura y el mantenimiento de la confianza en España por parte de los inversores han permitido estos buenos resultados”.

El segundo objetivo del organismo dependiente del Ministerio de Economía es alargar la vida media de la deuda en circulación, lo que le permitirá afrontar los vencimientos futuros de una forma más cómoda y espaciada en el tiempo. De momento, el plazo se sitúa en el 6,81%, volviendo así a los niveles precrisis. Para este año, de hecho, el Tesoro va a colocar principalmente títulos a medio y largo plazo: suponen casi el 56% del total previsto.

“La vida media de la emisión a medio y largo plazo ha sido de 11,4 años, cifra muy superior a la registrada el año anterior (9,1 años) y más del doble que en 2012. Este patrón de emisiones ha contribuido a alargar la vida media de la cartera de deuda en circulación, desde los 6,20 años en 2013 hasta los 6,81 años de 2016, con lo que se garantiza la sostenibilidad de la deuda del Estado ante las incertidumbres del entorno internacional”, añade el organismo.

El tercer objetivo a conseguir es diversificar la base de acreedores. Actualmente más de la mitad de la deuda pública en circulación está en manos de inversores extranjeros, que son los principales acreedores, seguidos de los bancos españoles (poseen en torno al 18%) y el Banco de España (controla algo más de un 10%). Por volumen, los siguientes tenedores de deuda más destacados son las aseguradoras y los fondos de inversión y pensiones, mientras que los porcentajes más modestos son los de las Administraciones Públicas y el grupo de particulares y empresas (entre ambos ni siquiera tienen el 5%).