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Escritorios activos o por qué trabajar erguido y caminando es mejor para tu salud

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

¿Te pasas todo el día sentado en la oficina? Los expertos aconsejan levantarse de vez en cuando y dar algún que otro paseo para evitar sufrir las consecuencias de un sedentarismo absoluto. Sin embargo, pocas veces nos acordamos y hasta resulta pesado hacerlo.

Existe otra opción menos conocida que pasa por cambiar completamente el mobiliario del lugar de trabajo. En vez de teclear o mirar la pantalla del ordenador desde la silla, es posible hacerlo de pie (sin tener que agacharte para llegar a la mesa, claro).

Nos referimos a los 'escritorios activos', una nueva apuesta de algunos diseñadores que quieren desterrar los asientos: se trata de puestos de trabajo en los que el empleado está de pie o incluso caminando sobre una cinta. Aunque en principio parecen solucionar el problema de la inmovilidad, aún existen pocos estudios científicos que avalen los beneficios reales de estos nuevos sistemas. 

El último y más extenso hasta la fecha es obra de un equipo de investigadores canadienses que han analizado 23 informes previos. Los trabajos habían probado los efectos que tienen en la salud física y psicológica los distintos tipos de escritorios activos. Revisando los resultados, han podido diferenciar los diseños más efectivos y sus ventajas.

El corazón lo agradece

“Los escritorios con cinta para caminar ofrecen la posibilidad de hacer deporte, con lo que se crea masa muscular y se queman calorías”, explica a Idealista Jamie Burr, uno de los autores. El ejercicio físico ayuda a eliminar la glucosa sobrante en el cuerpo y a regular así su presencia en la sangre, lo que disminuye la presión arterial. Cuando se usa durante un periodo de tiempo prolongado (varios meses) contribuye además a reducir los niveles de colesterol.

Uno de los estudios analizados por Burr y sus colegas, en el que los participantes trabajaron durante un año entero mientras caminaban, ha demostrado que también se pierde peso (aunque tampoco demasiado). Todos los voluntarios vieron como la báscula marcaba de media entre uno y cuatro kilogramos menos después de este período.

Los que obligan a mantener una posición erguida, sin embargo, no son tan beneficiosos. “Tanto estar de pie como sentado durante muchas horas resulta perjudicial para la salud, aunque no por las mismas razones”, confirma Burr. Una alternativa que indica el experto es utilizar escritorios que combinen ambas posturas, de manera que la mesa se mueva arriba y abajo para permitir a quien lo utiliza cambiar de posición regularmente.

‘Mens sana in corpore sano’

También han estudiado los efectos psicológicos de estos curiosos modelos de oficina. “A la mayoría de la gente le gusta trabajar levantado, pero algunos no lo llevan bien”, dice el investigador. Además, hay otro factor importante: el rendimiento de los empleados. ¿Te concentrarías si tuvieras que caminar mientras redactas un informe?

“La productividad cae ligeramente cuando se introduce el cambio, sobre todo en el caso de las cintas, pero las personas se adaptan rápido y vuelve a subir”, sostiene Burr. Siete de los estudios considerados por los canadienses concluyen que los participantes no se distraían de sus tareas cuando las completaban de pie, ni tecleaban peor o más despacio. No obstante, sí encontraron algunos errores (a la hora de escribir o manejar el ratón) frecuentes en quienes usaron las cintas como superficie de trabajo.

En cuanto a los beneficios para la mente, no hay excepción: todos los individuos que colaboraron en las investigaciones se declararon más animados y de mejor humor tras usar cualquier tipo de escritorio activo. Sentían menos fatiga, tensión, estrés o tristeza y había aumentado su energía y felicidad en general. Eso sí, cuando volvieron a sus sillas, regresaron a su estado original.

Puede que todavía no veas muy claro eso de combinar movimiento y concentración, ni el hecho de cambiar todo el mobiliario de tu oficina, pero Burr considera la opción totalmente factible. “Cada vez surgen nuevos diseños más flexibles, adaptables, cómodos y baratos”, asegura.

Aunque de momento no está muy convencido de poder recomendárselo a todo el mundo (todavía siguen investigando), el científico aconseja que si te gusta la idea, la pruebes: “No existe ninguna razón para no hacerlo”. ¿Te animas? No tienes más que pasarte por Ikea...