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En España hay dos ninis por cada joven que estudia y a la vez trabaja

La última Encuesta de Población Activa revela unas cifras de los más preocupantes sobre la cantidad de jóvenes de entre 16 y 29 años que no estudian ni trabajan en nuestro país y su supremacía sobre los que son capaces de compaginar ambas tareas en los tiempos que corren.

Según los datos del INE, actualmente en España hay nada menos que 1,27 millones de ninis, mientras que los menores de 30 años que compatibilizan los estudios con un empleo ni siquiera representan la mitad: a cierre del año pasado se contabilizaron 589.500.

Si echamos un vistazo a la evolución de estos mismos datos durante la última década descubrimos varias curiosidades: la primera, que aquellos jóvenes que no se forman ni trabajan siempre han estado muy por encima de los ‘sisis’ (desde 2009 la proporción es 2 contra 1); la segunda, que aunque desde 2012 su número se ha reducido, ahora existen más ninis que hace diez años y, por último, que el volumen de jóvenes que estudia y a la vez trabaja se ha desplomado un 47% en ese mismo tiempo.

¿Y cómo es posible que existan tantas diferencias entre ambos colectivos? Para Valentín Bote, director de Randstad Research, “parte de esta situación se genera por las elevadas tasas de fracaso escolar y abandono temprano de los estudios, que si bien era frecuente en los años previos a la crisis por la tentación de empleos bien remunerados sin grandes exigencias de cualificación (como sucedió por ejemplo en la construcción), en todos estos años no ha vivido una reducción significativa. Además de no contar más que con estudios básicos en muchos casos, los empleos que se crean son progresivamente más cualificados, por lo que estos jóvenes tienen cada vez más dificultades para encontrar trabajo y por eso se mantienen en esa situación que catalogamos como ninis”.

El Consejo de la Juventud añade otro factor: la precariedad de los salarios unida a la subida de las tasas universitarias se ha convertido en una barrera para los jóvenes con pocos recursos que ahora, con un sueldo bajo y un sobrecoste formativo, no pueden pagarse los estudios. Todo ello sin olvidar que existe una falta de orientación de los jóvenes al mercado laboral que les aleja de las organizaciones, según el portal Trabajando.com.

Una misma encuesta y distintas realidades

Detrás de todos estos argumentos se esconde otra realidad de carácter más social: los datos del INE incluyen todo tipo de situaciones, desde los que no buscan trabajo porque no tienen esperanzas de encontrarlo hasta los que arrastran problemas que les impiden hacerlo. Todos son considerados ninis, sin tener en cuenta sus circunstancias.

“Hay quien sentiría la tentación de meter a todos los menores de 30 años inactivos en el mismo saco, pero entre ellos hay quienes padecen una enfermedad o incapacidad propia, quienes cuidan niños o adultos enfermos, discapacitados o mayores y quienes asumen otras responsabilidades familiares o personales", asegura Javier Pueyo, adjunto a la secretaría confederal de juventud de CCOO.

Según las cifras del INE, a cierre de 2015 había 44.800 menores de 30 años que no buscan trabajo porque creen que no van a encontrarlo (entran dentro del ‘efecto desánimo’) y otros 62.300 que no lo hacen porque no lo sabe o por motivos que el INE no clasifica. La suma de ambas cifras (107.100) es algo inferior a la de aquellos tienen una enfermedad o incapacidad (107.500), mientras que si tenemos en cuenta a los que cuidan enfermos, mayores o discapacitados (56.300) la cifra alcanza 163.800 personas.  

“Cuando hablamos de ninis parece que estamos hablando de una juventud pasiva, pero no es así. Muchos no pueden estudiar o trabajar por cuestiones familiares y no les podemos culpar por ello. Hay muchas variables que se incluyen en estos datos”, insiste Víctor Reloba, responsable del área socioeconómica del Consejo de la Juventud.

En cualquier caso, alerta, los menores de 30 años que no tienen un empleo ni se están formando se están encontrando con un obstáculo que les impide pasar a la vida adulta. “Lo que vemos es que esta juventud no tiene una realidad que les permita emanciparse, ni formar una familia. Sufren unos problemas estructurales que nos les permiten avanzar y su situación es grave en lo que a proyección de futuro se refiere”, recalca.

Educación barata, sectores emergentes y habilidades

Los expertos aseguran que la problemática tiene un carácter estructural, lo que significa que su base no se debe solo a la crisis económica que hemos vivido o al alto nivel de paro juvenil que ésta ha provocado. Creen que no hay una solución concreta, aunque abaratar la educación y apostar por los sectores innovadores en el mundo empresarial son algunas medidas que ayudarían a reducir el volumen de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

“Tiene que haber una apuesta decidida por la educación y un acceso más barato tanto a la universidad como a la formación intermedia como por ejemplo la FP. Si no hacemos nada, este colectivo tendrá muchos problemas para acceder al mercado laboral. Si no tienen trabajo acabarán marchándose a otro país y los que se queden habrán empezado tarde a cotizar. En cualquier caso, el problema puede acabar repercutiendo en toda la sociedad, ya que nos encontraremos con que las nuevas generaciones no son suficientes como para sostener el sistema y el estado de bienestar actual”, opina Reloba.

El servicio de estudios de Randstad también cree que “la formación es la mejor salida para este colectivo, ya que el mercado laboral precisa de profesionales de media y alta cualificación y esta demanda irá creciendo en los próximos años. La dimensión en España del mercado de trabajo de perfiles no cualificados va a ser cada año más reducida, por lo que las distintas vías que se ofrecen para recualificarse se convierten en la mejor alternativa”, recalca Bote.

Otra terapia de choque según el Consejo de la Juventud es potenciar, desde las mismas empresas, los sectores y negocios emergentes, los únicos capaces de absorber esta bolsa de jóvenes formados y sin actividad profesional. La energía renovable, la digitalización o la internacionalización son algunas de las áreas con más oportunidades según el organismo.

Pero nada de todo esto serviría, según Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España, si los jóvenes no buscan su vocación y no se orientan a las salidas profesionales que realmente les ilusionan para no perder la motivación. “Es importante que trabajen en sus habilidades, no técnicas sino personales, como son la comunicación, la empatía, el trabajo en equipo o el liderazgo, para de esta manera tener mayores oportunidades en el mercado laboral”, concluye.