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Licitaciones públicas: estos son los errores más comunes que cometen pymes y autónomos

Las pymes no licitan por desconocimiento, muchos no saben que existen oportunidades de venta para sus productos o servicios

Equipo iTenderspro
Equipo iTenderspro
Autor: Redacción

Los fondos europeos prometen un chorreo de millones para recuperarnos económicamente tras la debacle generada por la Covid-19. El Plan de Recuperación y Resiliencia, que traza la hoja de ruta para la recuperación del crecimiento y del empleo, se desarrollará a través de licitaciones públicas, programas, subvenciones…

Pero, ¿licitan las pymes y los autónomos españoles o los concursos públicos se quedan en manos de las grandes? Las cifras indican que sucede, lamentablemente, lo segundo: solo el 1% de las empresas españolas obtiene contratación pública. Ese 1% son 30.000 empresas, de los tres millones de empresas y autónomos que existe en España, según la base de datos de contratos públicos del Ministerio de Hacienda. El resto, pymes y autónomos, no suele licitar. ¿Por qué?

“Los pequeños no licitan por desconocimiento, básicamente, muchos no saben que existen oportunidades de venta para sus productos o servicios. Otros no lo hacen porque piensan que es complicado. Y otros lo hacen y quedan fuera por errores de forma que ni saben que están cometiendo”, explica Gádor Espinosa, fundadora de iTenderspro, el Google patrio de las licitaciones públicas, una herramienta que pone al alcance de los más pequeños el grueso de los concursos públicos nacionales. Que son muchas, porque en un mes puede haber más de 10.000 nuevos concursos.

Las licitaciones son un balón de oxígeno

Y nadie duda de que un concurso público puede ser un balón de oxígeno para un autónomo o una pyme. Aunque la Administración ha hecho esfuerzos, licitar sigue siendo un proceso farragoso en el que no es difícil cometer errores, sobre todo si se es inexperto. Los profesionales de iTenderspro, de hecho, afirman que son cinco los errores de forma más comunes que se cometen a la hora de licitar. Fallos tontos que además, dejan fuera del concurso, porque no son subsanables.

Primer error: “La empresa debe estar inscrita en el ROLECE, Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas del Estado y muchas no lo están. La primera vez que licitas no lo sabes y eso ya te deja fuera. El registro es único, solo se hace una vez, es gratuito y además es muy sencillo”, explica Espinosa.

Segundo error: “La denominada contaminación de sobres (la documentación, aunque se presente digitalmente, va en lo que eran antaño sobres físicos y se sigue denominando así). Que cuando estés subiendo un documento, te equivoques y lo pongas en otro sobre. Por ejemplo, la oferta económica siempre va en el último sobre y se supone que el funcionario tiene que verlas todas a la vez. Muchos emprendedores se equivocan, la meten en otro sobre y eso les deja automáticamente fuera del proceso”, continúa.

Tercer error: “En algunos casos, en los pliegos se pide presentar la oferta económica sin IVA. A veces, la pyme no se percata y al presupuesto le añaden el impuesto y eso hace que quede en última posición porque es más cara que todas las demás ofertas”.

Cuarto error: Equivocarse en el cálculo de precio. “Tu oferta económica tiene que respetar el pliego de condiciones, también la ley Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, el Reglamento general de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas y especialmente, el convenio de tus empleados”. Un ejemplo: propones un precio muy bajo pensando que así vas a ganar, luego, en la apertura de los sobres tu oferta está muy por debajo del resto de las ofertas y te requieren para que justifiques que con esos precios puedes cubrir tus gastos, salarios del personal conforme convenio de aplicación, seguridad social etc… Y no puedes justificarlo, porque con esa oferta es imposible. Resultado: estás fuera.

Quinto error: Falta de justificación. “Hay que leer muy bien el pliego, en algunas ocasiones te piden justificar los títulos o la experiencia y en otras no, pero si no lo haces, ya no obtienes la puntuación”, detalla Espinosa. En la startup reconocen que prácticamente cada semana tienen que solicitar una corrección en los pliegos porque a menudo incurren en contradicciones: “Están redactados de forma muy técnica y no es de extrañar que a personas ajenas a este mundo se les escapen cosas o directamente, no las entiendan”.

Espinosa anima a licitar a los más pequeños: “En licitaciones no gana el mejor, sino el más informado”. En ese sentido, tira por tierra otra idea preconcebida sobre los concursos públicos: “Se suele pensar que las licitaciones son solo para infraestructuras (carreteras, puentes, puertos) y eso es un error. Hace 30 años, el 70% de las licitaciones era de obras. Hoy, la mayoría son de servicios y suministros: las hay para llevar bares públicos, de compra de botas, de estores, de extintores, de trabajos de costura, de coches, etc.”, aclara la emprendedora.