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Cómo borrar tu pasado embarazoso en Twitter para no acabar como el concejal Guillermo Zapata

Flickr/Creative commons
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Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Cuando uno está en el bar con sus amigos, tal vez bajo el influjo de la rubia más querida del mundo, puede expresarse con relativo descuido, sabedor de que la barra y las paredes no tienen memoria y de que el camarero, si conoce bien su oficio, se hará el despistado. En Twitter, los muros oyen y los parroquianos toman nota. 

Cuando cruzas por primera vez sus puertas, parece que todo está en silencio más allá del pequeño rincón que compartes con tus allegados. Después entiendes que hay más voces, más conversaciones, algunas interesantes y otras no. Al final, resulta que mil ojos pueden posarse sobre ti en cualquier momento.

Guillermo Zapata, concejal de Ahora Madrid, lo ha descubierto por las bravas. No es que fuera ajeno a las posibles consecuencias de un tuit desafortunado (él mismo preguntó al cineasta Nacho Vigalondo por un escándalo que protagonizó en 2011), pero seguramente no supo anticipar la magnitud del escrutinio al que sería sometido tras entrar en la cosa pública. 

Un par de chistes demasiado negros, publicados dos días después de la citada polémica con Vigalondo, le han costado cuatro años más tarde el puesto como delegado de Cultura que iba a ocupar en el Ayuntamiento de Madrid. A Pablo Soto y Alba López, dos de sus compañeros de partido, también les han buscado las cosquillas tuiteras. Otros, como Ramón Espinar, han puesto sus barbas a remojar tras ver cómo se las cortaban a sus vecinos.

Si tanta controversia te ha traído a la memoria algún tuit del pasado, uno de esos gorjeos que podrían resultar comprometidos, tal vez debas seguir su ejemplo. Hay varias formas de limpiar tu cuenta antes de que la examinen con lupa (no hace falta llegar a concejal: basta con que el departamento de recursos humanos decida inspeccionar tu Twitter antes de ofrecerte un contrato).

  • Usar la búsqueda avanzada de la propia red social para localizar tuits potencialmente conflictivos siguiendo tres criterios: fecha (si más o menos tienes claro cuándo atravesaste la etapa más polémica), palabras clave (si recuerdas contra quién o qué cargaste con vehemencia) y/o usuarios (si sabes con quién se te soltó la lengua).
  • Solicitar a Twitter una recopilación de todos tus tuits para examinarlos detenidamente. Tienes que acceder a Configuración > Cuenta y hacer clic en “Solicita tu Archivo”. Puede que tarde unos días, pero te acabará llegando un correo electrónico con un documento HTML y otro CSV que servirán para acotar la búsqueda y acelerar el repaso.
  • Recurrir a una de las múltiples aplicaciones que automatizan la labor, como Delete Multiple Tweets, Tweet Delete, Twit Wipe, TweetEraser, Twitlan o Delete All My Tweets. Este tipo de servicios se encarga de borrar de forma automatizada todo tu pasado tuitero o la parte que tú elijas.
  • La opción más radical: desactivar el perfil para empezar de cero. Borrón y cuenta nueva (literalmente).

Hay una última cosa que debes saber, y mucho nos tememos que se trata de una mala noticia: a principios de este mismo año, Google y Twitter llegaron a un acuerdo para que los mensajes de la red social volvieran a aparecer entre los resultados de búsqueda tras varios años de ostracismo. 

Si alguien busca y encuentra algo sensible por esa vía, poco podrás hacer al respecto. Trata de enterrar el enlace a base de posicionamiento (hay empresas que lo hacen por ti) o, a la desesperada, prueba con el formulario de petición de derecho al olvido. Si llegas hasta ese punto, te deseamos suerte. La vas a necesitar.