En el corazón de Girona, las Casas del Onyar se presentan como una viva paleta de colores que se refleja sobre las aguas tranquilas del río. Este conjunto arquitectónico captura la esencia de la ciudad y sirve de testimonio de los cambios históricos y culturales.
Su ubicación estratégica, justo en el límite del Barri Vell, las convierte en uno de los símbolos más fotografiados y queridos de la capital gerundense. Descubre todo lo que debes saber para conocer las Casas del Onyar.
Orígenes y evolución histórica de las Casas del Onyar
Construidas a lo largo del río Onyar, estas casas pintorescas empezaron a surgir en la Edad Media, inicialmente como simples construcciones de pescadores. Con el paso de los siglos, las Casas del Onyar han experimentado numerosas transformaciones, adaptándose a las necesidades y estilos arquitectónicos de cada época.
Desde sus inicios modestos, estas edificaciones han pasado por diversas fases de ampliación y restauración. En el siglo XIX, muchas de estas casas fueron reconstruidas o remodeladas, añadiendo elementos arquitectónicos típicos de la época, tales como balcones de hierro forjado y fachadas ornamentales. El colorido distintivo de las fachadas, que hoy en día caracteriza estas construcciones, fue introducido más tarde y se ha convertido en parte integral de la imagen de Girona.
La Casa Masó
Entre las joyas arquitectónicas de las Casas del Onyar destaca la Casa Masó. Esta casa natal del arquitecto Rafael Masó Valentí es uno de los mejores ejemplos del modernismo catalán en Gerona. Conservada meticulosamente, no solo ofrece una visión sobre el legado personal y profesional de Masó, sino que proporciona una ventana única a la vida urbana catalana de principios del siglo XX.
La visita a la Casa Masó permite explorar los interiores cuidadosamente restaurados que muestran muebles de época, objetos personales y esbozos arquitectónicos que reflejan el gusto estético y la innovación de Masó. Además, desde sus ventanas se puede disfrutar de unas vistas del río Onyar y del Barri Vell.
Cómo llegar a las Casas del Onyar
Si estás planeando una visita a las emblemáticas Casas del Onyar de la ciudad de Girona, es esencial saber cómo llegar. El mejor punto para observarlas es el Pont de Pedra.
- A pie: si te encuentras en el centro de Girona, llegar a pie es muy sencillo. Desde la paz de Cataluña, basta con atravesar el Puente de Piedra y disfrutarás de las vistas panorámicas de las Casas del Onyar. Desde la rambla de la Llibertat, tendrás que caminar unos pocos minutos.
- En coche: puedes conducir hasta el centro de Girona, pero es recomendable dejar el vehículo en alguno de los aparcamientos de la ciudad, ya que el centro histórico tiene muchas zonas peatonales. Hay aparcamientos disponibles en la calle de la Creu o cerca de la estación de tren.
- Autobús: si vienes en autobús, las líneas urbanas L6, L7, L11, L12 tienen paradas cerca del Puente de Piedra. Puedes bajar en la plaza de Catalunya, la avenida de Sant Francesc y la Gran Via de Jaume I.
Curiosidades de las Casas del Onyar
Las Casas del Onyar no solo son famosas por su vistosidad, sino también por las muchas historias y curiosidades que esconden. Estas son algunas de sus anécdotas.
- Paleta de colores única: los colores vivos de las fachadas son el resultado de una iniciativa de los años ochenta del arquitecto Enric Ansesa y el pintor Jaume Faixó, quienes decidieron pintar las casas siguiendo una carta de colores inspirada en los tonos originales.
- Influencia fluvial: la mayoría de estas casas están construidas directamente sobre el río Onyar. Históricamente, esto proporcionaba un acceso fácil al agua e influía en la vida cotidiana de sus habitantes, muchos de ellos pescadores.
- Cambios arquitectónicos: a lo largo de los siglos, las Casas del Onyar han sufrido numerosas reformas y restauraciones, desde sus inicios como humildes habitáculos hasta convertirse en símbolos de orgullo ciudadano.
- Protección patrimonial: hoy en día, las Casas del Onyar están protegidas como bien cultural de interés nacional. Esto asegura que cualquier intervención en sus estructuras sea supervisada por conservar su integridad histórica y visual.
Vivir en Girona
La capital gerundense es una ciudad con un encanto especial, ya que ofrece una calidad de vida que muchos desearían. Vivir en Girona significa estar rodeado de historia, cultura y naturaleza, elementos que convierten esta ciudad en un lugar idílico para residentes y visitantes. La ciudad está estratégicamente situada entre el mar y la montaña, proporcionando fácil acceso tanto a las playas de la Costa Brava como a los Pirineos.
Además, Girona es famosa por su tranquilidad, aspecto altamente valorados por aquellos que buscan un refugio de la frenética vida urbana. Las zonas residenciales están bien planeadas y ofrecen una amplia variedad de opciones para todos los gustos y presupuestos.
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