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Jugando a ser alcalde: así se ‘controlan’ los presupuestos de una ciudad gracias al ‘open data’

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Imagina ser alcalde por un día y tener en tus manos el presupuesto de una ciudad: puedes decidir cuántos millones se destinan a educación, a sanidad o a mejorar un barrio. El juego 'online' 'Big Easy Budget Game' permite llevarlo a cabo. De paso, los habitantes de Nueva Orleans, la ciudad que ha desarrollado esta aplicación, pueden opinar sobre los presupuestos de su localidad.

De la misma manera que el videojuego SimCity nos mostró las complicaciones de tener el control sobre el urbanismo de una ciudad, este nuevo juego prueba que no es tan fácil cuadrar unos presupuestos. Los jugadores reciben 602 millones de dólares (528 millones de euros) y deben repartirlos teniendo en cuenta las responsabilidades del gobierno, los gastos del año anterior y, por supuesto, sus prioridades personales.

Hay, sin embargo, algunas limitaciones: cada departamento debe recibir un mínimo de dinero preestablecido —no se puede, por ejemplo, no dar recursos a los colegios públicos— y la parte del presupuesto correspondiente al Estado y a los fondos federales están fuera de los límites que el jugador puede controlar.

Los datos sobre el dinero disponible y los posibles destinos son, además, reales. Se tratan de datos abiertos sobre las finanzas de la ciudad estadounidense, puestas a disposición de sus ciudadanos y del resto de la red.

Junto con el juego, el Comité por una Mejor Nueva Orleans ha lanzado también una web más detallada en la que desglosa los presupuestos de la localidad desde el año 2007 hasta la actualidad. El objetivo de la web y del juego es conseguir al menos 600 jugadores y recopilar sus propuestas presupuestarias como alcaldes virtuales para transformarlas en un presupuesto colaborativo. El documento se hará público junto con la propuesta del Ayuntamiento para el año 2017.

Esta 'gamificación' de las cuentas es solo un paso más en la tendencia reciente de algunas instituciones que están intentando hacer más accesibles los datos a sus ciudadanos.

En el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, la concejalía de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto se ha rodeado de un equipo de 'hackers' para desarrollar herramientas digitales de participación directa. La plataforma Decide Madrid y la encuesta sobre el futuro de la Plaza de España fueron los primeros resultados de este trabajo.

Los presupuestos participativos —que acaban de arrancar en la capital española— también están ganando cada vez más popularidad. En Portugal, la ciudad de Ovar consiguió que un 25% de sus residentes votaran en su primera campaña presupuestaria colaborativa.

El programa, que contaba con 100.000 euros, utilizó una estrategia de 'gamificación' mediante una tabla de propuestas líderes en la que mostraban qué iniciativas estaban obteniendo un mayor número de votos. También ofreció a los ciudadanos la posibilidad de votar en línea o fuera de la red. De las 38 propuestas que llegaron a la votación, cinco recibieron más de 1.500 votos. La mayoría de las ganadoras fueron proyectos sociales y deportivos, incluyendo la construcción de un 'skatepark'.

De vuelta a Estados Unidos, Nueva York ganó un premio por un proyecto que permitía a los residentes votar para decidir cómo asignar los fondos dirigidos a iniciativas desarrolladas a nivel local. Brasil también se ha convertido en ejemplo de transparencia y en 2014 ya se situaba a la cabeza de los países que trabajaban en el  gobierno abierto.

 

El país latinoamericano, al igual que España, forma parte de la Alianza para el Gobierno Abierto, una iniciativa lanzada en 2011 con la intención de conformarse como una plataforma internacional para todos aquellos países comprometidos con que sus gobiernos rindan cuentas, sean transparentes y mejoren su capacidad de respuesta hacia los ciudadanos. Desde entonces, han pasado de ser 8 países a los 64 que la integran en la actualidad, con diferentes niveles de transparencia y datos a disposición de sus ciudadanos.

Sin embargo, parece que el siguiente paso en el camino de los datos abiertos y la transparencia puede pasar por juegos como el de la ciudad de Nueva Orleans. Un concejal de Windsor (Canadá) también ha propuesto desarrollar un juego presupuestario y Montreal ya tiene su propia 'app' para decidir el destino de los fondos del municipio. Así que si este tipo de estrategias 'gamificadoras' se convierten en el futuro de la participación ciudadana, nos divertiremos mientras decidimos cómo queremos que sea nuestra localidad.